La obra de Maldini
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Paraguay arrancó con tres centrales, y Cesare Maldini insistió en Cáceres al lado de Gamarra y Ayala. Un equipo aguerrido, que duró la primera parte, pero siempre con su obsesión defensiva tradicional, con el añadido del estilo Maldini. Darle a un técnico italiano esta selección es darle un giro de tuerca más, y la forma en que se metió atrás tras marcar lo define. Hasta el primer tiempo aguantó bien con el trabajo de Cardozo y Santa Cruz fijando a los centrales españoles y la indecisión del rival, que no se atrevía a buscar el partido. Mientras España no se convencía de su superioridad, los paraguayos aguantaron. Incluso acabaron el primer tiempo con el mando del juego, con un buen trabajo en la recuperación de Acuña y Paredes.
El segundo tiempo puso a cada uno en su sitio. En cuanto España encadenó fútbol y bajó la pelota, los paraguayos terminaron amontonados en su área y pudimos golear. Chilavert rozó el ridículo, con personalidad, pero lentísimo de reflejos, se comió el centro en el segundo gol de Morientes. Acuña fue muy intermitente, apareció en el tramo final de la primera parte y se vio obligado a meterse demasiado atrás en el resto del partido. Como todos. Igual que le ocurrió ante Suráfrica, la obsesión por aguantar sepultó a los paraguayos, aunque esta vez estaba enfrente a un equipo de verdad. España apabulló a Paraguay.
