El diesel de Escartín

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Fernando Escartín nunca fue un ciclista explosivo. Ni en sus mejores tiempos. "Mi motor es diesel", ha repetido desde jovencito. La regularidad siempre ha sido su fuerte. En seis de sus nueve participaciones en el Tour ha acabado entre los doce primeros. Y pudo ser una más si los equipos españoles no se hubieran retirado en manada en 1998 como protesta por los registros policiales. Aquella dudosa decisión perjudicó sobre todo al aragonés. De hecho, un año después se subió al tercer escalón del podio y logró el triunfo de su vida en Piau-Engaly. Ahora, con la edad, el efecto diesel se ha multiplicado en Escartín. Al de Biescas no se le han acabado las pilas. Dura, dura y dura.
Escartín, que fue desterrado por el Tour tras fichar por el Coast en 2001, llegó ayer a Campitello Matese con los mejores. El aragonés acabó cuarto. Sensacional. Y ahora ocupa el sexto puesto de la general. Esperanzador. A Fernando hay que valorarle estos resultados en su justa medida. Tiene 34 años y cumple su 13ª temporada de profesional. Y ahí sigue, sprintando con el imberbe Franco Pellizotti (24 años) por las bonificaciones. Escartín tuvo que cargar con la responsabilidad de liderar al ciclismo español, junto a Abraham Olano, en los años post-Indurain. Quizá nunca se le haya valorado lo suficiente. Pero él, persistente y encorvado, dura y dura.