El delfín de Pantani

Stefano Garzelli y Marco Pantani, el aprendiz y el maestro, pueden tener un final calcado. El Pirata fue expulsado del Giro por hematocrito alto en 1999, a un día de Milán y cuando tenía el triunfo en su mano. Todos sus gregarios, entre ellos un tal Garzelli, lloraron aquella mañana en un hotel de Madonna di Campligio. Y se marcharon de la carrera en solidaridad con el jefe.
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Un año después, Pantani decidió correr el Giro a última hora. Garzelli, considerado su delfín desde aquel espectacular triunfo que logró en la Vuelta a Suiza 1998, en su segundo año de profesional, le miró con recelo. Él había preparado a conciencia la carrera y se creía merecedor de los galones. Fue su primer y único conflicto.
Muy pronto, la carretera dejó claro que el único líder posible era Stefano. El Pirata trabajó para él, hizo un etapón de gregario camino de Briançon y le devolvió todos los favores anteriores. Garzelli remató un día después a Francesco Casagrande en la cronoescalada a Sestriere y se proclamó ganador del Giro 2000. Su gran victoria. Y fichó por el Mapei. Tras cuatro años juntos (1997-2000) en el Mercatone, maestro y aprendiz se separaron. Ahora, el destino vuelve a unirlos por una coincidencia vestida de rosa.