Una derrota puñetera

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Afirmaba Del Bosque en la víspera del naufragio de Riazor que el partido con el Depor era "muy puñetero". El salmantino conoce perfectamente la debilidad psicológica que su equipo ha mostrado en esta puñetera Liga cada vez que se ha alejado del Bernabéu. No hacía falta ser Nostradamus para adivinar el saco que el Titanic blanco iba a llevarse de A Coruña. Con Figo, Raúl, Makelele y Helguera reservándose para Glasgow, al Madrid sólo le quedaba encomendarse a la Virgen del Rocío (el talismán de La Novena) y esperar que César hiciese de Spiderman como en la gloriosa velada del Camp Nou. Pero el extremeño no estaba para muchas gestas y vio como Makaay le dejaba convertido en estatua de sal con una majestuosa vaselina.
El Madrid exhibió en Riazor los mismos defectos que lo han convertido en un equipo vulgar que ha perdido en... ¡10 de sus 19 salidas! Dato indigno de un campeón al que se le han caído los galones en una tramo final de temporada plagado de socavones y golpes aparatosos. Zidane no pudo mantener firme la nave, que fue a la deriva por culpa de la magia talentosa de Valerón, el Zizou español, y de Fran, ese zurdo estilista que hizo de la banda izquierda una fiesta con barra libre incluida donde sólo pagaban su consumición los zagueros con camiseta blanca. Al final, terceros... y gracias. La puñetera Liga ha muerto. ¡Viva la Champions!