Tenis | Copa Davis

Ni pena ni gloria

La lesión impidió jugar a Corretja y Beto Martín perdió contra el genial Andy Roddick. Habrá que esperar otro año para soñar de nuevo con la Davis.

<B>DOS CARAS.</b> Beto Martín, abatido por el temporal de juego, recibió el consuelo del capitán español, Jordi Arrese. Roddick, un poco sobreactuado en sus demostraciones de alegría, derrotó sin ningún problema al jugador español. El americano ha jugado siete partidos en Copa Davis y los ha ganado todos. Mejor balance que Agassi y Sampras.
Actualizado a

Era muy difícil, ya se dijo mil veces. Pero entre los restos del naufragio uno descubre una cierta indulgencia de los perdedores con su propia derrota: era imposible, ya fue bastante con la victoria de Corretja. Esa complacencia con los errores propios no es nueva, pasó lo mismo en Holanda (2001), cuando los héroes del Sant Jordi cayeron en primera ronda porque en aquella pista tan rápida era imposible jugar.

El problema es que sobre nuestros imposibles (Wimbledon, por ejemplo) otros construyen su gloria. Francia ganó la última Copa Davis tras disputar todos los partidos fuera de casa. No tenía mejor equipo que España. En la final, sobre hierba, venció a los australianos en Melbourne. ¿Imposible? No lo fue.

Es verdad, y no lo olvido, que todo podría haber sido distinto si Corretja no se hubiera lesionado el dedo gordo. Cierto. Tan verdad como que lleva una carrera en la que parece incapaz de culminar una gran hazaña, aquellas que van del Masters para arriba, ya me entienden. Creo, a pesar de su victoria ante Sampras, que no tiene ninguna vocación de héroe.

Quizá sea injusto, pero otro jugador hubiera salido a la pista dispuesto a morir matando, hasta que se le descolgara el dedo. Y por lo menos habríamos perdido con una cierta épica, que ya es ganar de algún modo.

Lo admito: es posible que sufra de pataleta crónica (fui tan feliz en el Sant Jordi), pero siempre echo de menos a Corretja en las grandes ocasiones.

Hablaré del partido de ayer, no teman, aunque tampoco se perderían mucho. Fue el combate entre un peso pesado, Roddick, y uno ligero, Beto Martín. Bastante fue que no nos hicieron daño. Martín, que ha pasado de torear con servilletas a debutar en Las Ventas, se ha comportado con dignidad en su estreno en la Copa Davis.

Noticias relacionadas

Ayer tuvo ratillos (minutos, segundos) en los que le tomó el pulso al partido. Pero sus momentos de mérito eran respondidos con genialidades. Roddick es un tenista tan maravilloso como exaltado. Contra Beto Martín desparramó gestos que debería reservar para mejores ocasiones. Así son los 19 años y así es su cara para las fotos. Fuera de las pistas, es un joven extrañamente sensibilizado con el cáncer. Tras leer el libro de Lance Armstrong, en el que el ciclista relata su lucha contra la enfermedad, le escribió una carta de total admiración, ansioso por conocerle.

Pero quizá el nombre de su vida sea Yves Hamili, un joven francés con cáncer que le vio remontar un partido dramático. "Verle luchar de aquella forma me dio el coraje para pelear así contra mi enfermedad", dijo el muchacho, hoy curado. No es raro ver a Halimi en el palco de Roddick: "Cuando le miro me inspira. Él pone en perspectiva lo que significa el tenis para mí". Después de todo, es posible que nos haya ganado un buen tipo. Nada es imposible.

Te recomendamos en Polideportivo