Freire repite ante un fiero Gálvez
El campeón del mundo sumó en Mallorca su segundo triunfo en un estrecho duelo con el velocista del Kelme.


Los españoles disfrutan de un momento tan dulce, que incluso se juegan los triunfos entre ellos en los sprints, un territorio hasta hace poco vetado para nuestros ciclistas. La cuarta etapa de la Vuelta a Mallorca se solucionó ayer entre Óscar Freire e Isaac Gálvez, los ganadores de las dos primeras etapas. El duelo, hombro con hombro, echó chispas. Y el triunfo recayó en el campeón del mundo.
Freire tenía previsto ayudar a su compañero Tom Steels, para devolverle así el favor que le hizo en la segunda etapa, pero el Mapei cambió de opinión tras ver el repechón que había en la llegada. El belga volvió a ponerse el mono de trabajo y lanzó otra vez al maillot arcoiris hacia su segunda victoria, cuarta del ciclismo español.
Freire ganó en una apretada llegada, en la que Zabel (tercero) volvió a ser testigo de honor. Gálvez, acostumbrado a los forcejeos de la pista, cargó por inercia con su hombro al cántabro en la línea de meta y pudo enviarle al suelo. "Gálvez me pidió después disculpas y las he aceptado, pero debe tener cuidado. Los sprints son muy peligrosos", dijo el ídolo de Torrelavega.
Se lo rifan. Freire tenía previsto negociar en estos días su renovación con el Mapei, pero su hermano y representante, Antonio, no ha viajado finalmente a Mallorca. El equipo italiano ya conoce las pretensiones del campeón del mundo y, de momento, prefiere aplazar las negociaciones. Mientras, las ofertas le llueven al maillot arcoiris: Telekom (le quiere como sucesor de Zabel), US Postal, ibanesto...
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Otra noticia del día fue el abandono de Joseba Beloki, aquejado de una inflamación que le produce el nervio ciático. El ONCE-Eroski optó por la prudencia y retiró al vasco.
Francis Cabello se mantiene líder, empatado a tiempo con Iván Gutiérrez y José Luis Rebollo. Los tres se jugarán hoy el triunfo final en una etapa rompepiernas.