Gálvez batió a Zabel
El velocista del Kelme, campeón del mundo de pista en 1999, logró abrir la cuenta del ciclismo español en la primera etapa de la Vuelta a Mallorca.


Se esperaba la victoria de un español, campeón del mundo para más datos. Y se cumplieron ambas premisas, aunque con los apellidos cambiados. Ayer no le tocó el turno a Óscar Freire, todavía distante de su mejor golpe de pedal. Pero el testigo lo recogió Isaac Gálvez, un velocista del Kelme que en 1999 fue campeón mundial de pista en la especialidad de americana junto a Llaneras.
Gálvez logró ayer la primera victoria de la temporada para España en la carrera inaugural del calendario europeo. Mejor, imposible. Y lo hizo a lo grande, porque batió nada menos que al alemán Erik Zabel, el rey del sprint mundial. Y a Thorsten Wilhems, la última revelación del sprint. Y a Paolo Bettini, subcampeón del mundo. Y a Tom Steels. Y a Romans Vainsteins...
El velocista catalán de 26 años ya había ganado la Clásica de Almería en 1999 ante Jan Svorada. Y en 2000 había vuelto a alzar los brazos en las rondas portuguesas del Algarve y Mosqueteiros. Su punta de velocidad era bien conocida, pero le faltaba una victoria ante los más grandes para doctorarse. Y ayer lo logró.
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Más delgado. En la primera etapa de la Vuelta a Mallorca, sólo faltaban los sprinters italianos: Ivan Quaranta y Mario Cipollini. Pero Gálvez ya ha puesto fecha a ese duelo: el Giro. El velocista de Vilanova i la Geltrú se ha marcado la ronda rosa como su principal objetivo del año en ruta. Ya se lo había programado así el año anterior, pero se partió la cadera en la Vuelta a Aragón y no pudo participar Gálvez puede volver a ganar a los grandes.
Clase no le falta. Su gran problema es que, hasta ahora, nunca ha superado la media montaña. Sin embargo, esta temporada ha adelgazado dos kilos (de 74 a 72) y ha hecho una preparación invernal específica para la ruta. Si eso le sirve al final para superar las tachuelas, aquí hay sprinter para rato.