Luis, no seas cabezón
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No seré yo quién le discuta los méritos a Luis. Es el mejor entrenador de este país en mi escala de valores. Su milagro en el Atlético es evidente, pero ahora está en pleno ataque de técnico. Se ha encerrado en su burbuja particular sobre el dibujo que utiliza en el campo, no varía la posición en paralelo de Nagore y Movilla y la imagen del líder está de capa caída. Los rojiblancos necesitan un enganche y evitar que su centro del campo se vaya diluyendo conforme avanza la temporada. Los rivales le han cogido la medida y es necesario utilizar el factor sorpresa.
Ya sea Dani o Movilla tienen que ser el vértice en la zona central. Sus dos delanteros necesitan un compañero que les nutra de balones en condiciones y no los melonazos que les llegan en los patadones de la defensa. Es una pena que en el momento en que Fernando Torres parece más cuajado tenga que luchar en solitario contra defensas que se pasan tres pueblos en sus marcajes. El Atlético se siente incómodo con la pelota, es repetitivo en sus movimientos, las bandas no existen y por ejemplo el goleador Diego Alonso, descontando sus dos últimos penaltis, lleva siete jornadas sin conseguir un tanto de jugada hilvanada. Un dato elocuente de los males que está arrastrando el conjunto. De sabios es rectificar y Luis nunca ha sido intransigente. Del calvario a la fiesta del ascenso, basta con cambiar el esquema.
