Mi ídolo de juventud
Noticias relacionadas
La vuelta de Gárate al Atlético me llena de nostalgia. Nacía al mundo del fútbol de la mano de una mítica delantera formada por Ufarte, Luis y Gárate que hizo descubrir un deporte de gran belleza. Me aboné al Atlético cuando llegó Marcel Domingo al club y con unos chavales desconocidos hizo un equipo que rayó a gran altura. La noche contra el Cagliari en la Copa de Europa es un tesoro rojiblanco que nunca se puede perder. Gárate fue un adelantado a su tiempo. Rompió con el estereotipo de punta grandote y apostó por la clase como su mejor arma. Si hubiera vestido de blanco y con el apoyo mediático necesario hubiera ganado el Balón de Oro de su época.
Sus entradas y amagos por la banda izquierda, su manera de ganar la posición en los remates de cabeza, su entendimiento con Ufarte, su caballerosidad, sus buenos modales, sentaron cátedra en este país. Los rivales le aplaudían y solamente un tal Guruceta tuvo el atrevimiento de expulsarle ante la indignación general. Gárate nos enseñó a ser atléticos a mucha gente de mi quinta. Nos enamoramos de su manera de ser y, sobre todo, del espectáculo que daba en el terreno de juego. Era un luchador que apostaba por la belleza en lugar de las artimañas para ganar los partidos. Siempre tendré un hueco en mi corazón para su admirable carrera. Pudo ser mucho y se conformó con presumir de ser atlético por los cuatro costados.
