Dani y el rombo son cambios necesarios
El centro del campo es la línea que provoca los atascos en ataque

Luis reconoció a la conclusión del partido contra el Éibar. Su equipo no estuvo fino y en especial falló mucho en el toque. Desde hace dos meses los problemas rojiblancos se centran en la zona del centro del campo. Juega con los dos mediocentros en paralelo, Movilla y Nagore, y la distancia que hay con la delantera es muy grande y el fútbol de creación no existe. El pasado sábado, con la salida de Dani en el segundo tiempo, los atléticos pasaron a jugar en rombo y la presencia del portugués como enganche dio los frutos apetecidos y se crearon más ocasiones de gol.
Hasta los aficionados rojiblancos, pese a la victoria, silbaron el juego desplegado por su equipo. El motivo es claro. Añora el fútbol brillante y ofensivo del inicio de temporada. Los rivales le han cogido el truco al conjunto de Luis. Les presionan arriba para que la defensa no pueda tocar con tranquilidad, asfixian a Movilla en el centro y el único recurso que tienen los jugadores es lanzar pelotazos hacia arriba buscando el juego aéreo de Diego Alonso. No dominan las segundas jugadas y los rechaces y de esta manera se pierde el balón con mucha facilidad y en especial en zonas que suelen crear más de un problema al Mono Burgos.
Luis es consciente de que no se hace buen fútbol y se pasan más apuros de los debidos. La prueba ante el Éibar puede posibilitar cambios ante el Racing de Ferrol. Dani funciona más a gusto cuando trabaja de medio campo hacia arriba y no pegado a una banda. Conecta muy bien con Fernando Torres en los balones en profundidad que tanto solicita la nueva estrella del equipo. También las bandas se sienten más aliviadas, ya que tanto Aguilera como Stankovic siempre pueden encontrar al portugués a la hora de hacer un dos contra uno contra la defensa rival. El Atlético ahora se apoya mucho en su experiencia y su solvencia defensiva para esconder sus problemas. Tampoco se presiona.
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Un rombo necesario
Sin rombo ante el Éibar, el Atlético tenía una distancia abismal entre el centro del campo y las puntas que dio al rival. Con Dani las cosas cambiaron y hubo una presencia más clara en el ataque.
