Muhammad Ali cumple 60 años
Irónicamente, Cassius Clay se enfrenta al Parkinson y al último tramo de su existencia como un símbolo de los valores más conservadores de América.


La medalla de oro de los Juegos de Roma en 1960, en pesos pesados, no la ganó Cassius Marcellus Clay. La pieza de oro que Cassius Clay tiró al río Ohio cuando empezó a sentirse un musulmán negro fue la medalla romana de los semipesados. El italiano De Piccoli fue el campeón de los grandes pesos en Roma. Claro: Clay, con 1.91 y 18 años, entraba en el límite de los cruceros, en cuya final casi comete homicidio con el pobre polaco Pietrzykowski....
En 1960, en Roma, se vivieron los primeros Juegos de la televisión, los de Armin Hary, Wilma Rudolph, Nino Benvenuti y una fabulosa selección estadounidense de baloncesto. Pero siempre serán los Juegos de Cassius Clay. O de Muhammad Ali.
Porque siete años después de Roma, Cassius ya se llamaba Muhammad Ali, repudiaba a Floyd Patterson como el campeón esclavo de los blancos... y se negaba a marchar al Vietnam con una frase histórica: "Nada tengo contra los vietcong". Ese gesto, en Houston el 28 de abril de 1967, cortó las alas de la maravilla humana que danzaba como una mariposa y picaba como una avispa. No era de este mundo... pero vivía en la América de Malcolm X, y los asesinatos de Luther King y Robert Kennedy.
Ali se pasó tres años sin boxear, perdió el título universal por el que había destrozado a Liston, Patterson, Folley y Mildenberger... y en 1970 regresó. Aún era el mejor, pero ya no bailaba: duelos brutales con máquinas de picar carne, Frazier, Norton, Foreman, marcaron el rumbo al Parkinson.
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Aún, El Más Grande se transfiguró ante Foreman. En la noche eléctrica de Kinshasa, el 30-9-1974, Ali (Boma Ye, Ali mátalo), atrajo la tormenta tropical. Llegaron Spinks, Holmes... y el Parkinson.
Y Ali encendió la llama de Atlanta 96, y apadrinó a su hija Laila, y, como un niño, le pidió autógrafos a su ídolo, Clint Eastwood. Y ayer cumplió 60 años: es un anciano tembloroso, emblema de América en su guerrita de Afganistán. Como él le dijo un día a Liston: "Get up sucker (levántate viejo mamón)", tumba al Parkinson...