La meta era el ascenso
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Es cierto que el Atlético no está deleitando por su fútbol, pero es que en Segunda no se puede jugar de otra forma. Los puristas hablan de que no se debe notar la categoría. Craso error. Los rojiblancos lo sufrimos en nuestras carnes el año pasado. De la mano de Luis se ha buscado un bloque sólido, con experiencia y de fortaleza física que sabía a qué tenía que jugar. Ganar por encima de florituras y la verdad es que el balance es más que positivo. Ya pensaremos en la revolución cuando concluya la Liga. Ahora lo importante es salir de Segunda. Ya me gustaría a mí ver las evoluciones de las grandes estrellas en los campos donde tiene que jugar el Niño Torres.
En el club saben que Primera es otra cantar. Es necesaria la calidad para poder estar con los mejores. Por eso ya se ha iniciado la caza y captura de los grandes divos del año que viene. Los atléticos deben estar optimistas. Pese a las noticias alarmistas sobre el dinero, más de uno se va a llevar una sorpresa con los futbolistas que desean jugar en el Calderón. Desde Verón, pasando por Mendieta todo es posible. Miguel Ángel Gil y Futre son dos artistas a la hora de las negociaciones imposibles y los milagros económicos de Gil sorprenden a muy pocos. Ahora se guarda un prudente silencio, pero el trabajo es intenso y el cuaderno de bitácora de los técnicos muy amplio. Queremos a los mejores para que los resultados lleguen y la afición tenga el premio de los títulos.
