Merece la pena

Si alguien me pusiera en el aprieto de tener que elegir a la mejor persona del pelotón, Óscar Freire sería uno de los más firmes candidatos a liderar el ránking. El campeón mundial es un chico de barrio con una enorme entereza, ideas claras, sinceridad como bandera y capacidad de trabajo. Al igual que su tocayo Sevilla, atesora todo para ganarse el cariño de los aficionados. Pero como prefiere las clásicas en lugar de las grandes vueltas, en España le vemos aún como un bicho raro.
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La próxima temporada, todos deberíamos hacer un esfuerzo para conocer las clásicas. Freire será nuestro guía. No se trata de dar la espalda al espectáculo de las grandes vueltas, ni de renunciar a la tradición ciclista de nuestro país. Se trata más bien de ampliar nuestras fronteras, porque ambos ciclismos son perfectamente compatibles para el público. En Alemania, por ejemplo, Erik Zabel es tan valorado como Jan Ullrich. Cada uno a su estilo.
Una de las razones por las que las clásicas no han calado en España es la carencia de especialistas y la falta de interés por parte de los equipos. Quizá por eso, los medios de comunicación tampoco nos hemos hecho mucho eco de este otro ciclismo. Si estas carreras no se promocionan a través de las televiciones, difícilmente podrán acercarse a los aficionados. Eurosport cumple con creces, pero no es suficiente. En la temporada 2002, TVE debería plantearse una mejor retransmisión de las clásicas, hasta ahora relegadas a cubrir huecos en su programación. El esfuerzo merece la pena. Hay un mundo por descubrir.