Lo de Coco no es un alquiler, es un fichaje
El Barça pagará a plazos los seis años de su contrato.

Francesco Coco no jugará en el Barça como cedido por el Milán. El nuevo lateral izquierdo azulgrana no estará una temporada a prueba en el Camp Nou, para luego decidir si se lo quedan cinco años más (seis, en total). Coco, el hombre que el Barça ha fichado en el puesto de Sergi Barjuán para completar su plantilla, no está en alquiler: es un fichaje.
Las largas negociaciones que los directivos barcelonistas y milanistas mantuvieron el miércoles por la noche en la Ciudad Condal tenían una razón de ser. Se trataba de cerrar una operación más complicada de lo que oficialmente se dio como cierta: que Coco venía cedido por una temporada, a cambio de 400 millones, y que, el año que viene, el Barça tendría la opción de quedárselo otras cinco campañas abonando 2.600 millones más, para completar los 3.000 que pedía el Milán.
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Pero lo cierto es que Coco es un fichaje de largo recorrido, que el Barça ya lo tiene asegurado para el futuro y que lo que se trataba era de concretar el pago fraccionado de su coste. Motivo: la tesorería del Barça está bajo mínimos y no podía asumir el pago a tocateja por el defensa internacional italiano. Lo que pactaron Pérez Farguell (director general del Barça), Antón Parera (director general deportivo) y Leopoldo Hinjós (abogado externo) con Adriano Galliani (vicepresidente del Milán), Ariedo Braida (director general) y Nino Coco (padre y representante del jugador), fue cómo debería hacerse el pago de los 3.000 millones durante los próximos años.
Primer italiano. Francesco Coco es el quinto jugador del Milán fichado por el Barça después de Dugarry, Bogarde, Reiziger y Kluivert. Lo curioso es que es el primer italiano a lo largo de los 102 años de la historia del Barcelona. Insólito.