JUEGOS PARALÍMPICOS TOKIO 2020

España mete la directa con el ciclismo: un oro y dos bronces

Garrote, García-Marquina y el tándem Christian Venge-Noel Martín aumentaron el botín de España hasta las 23 medallas. Esta tarde puede crecer con la natación y el atletismo.

Tokio
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España mete la directa con el ciclismo: un oro y dos bronces

España ha metido la directa en el medallero, gracias al ciclismo. Este martes cayeron tres metales: oro de Garrote y dos bronces, el de García-Marquina y el del tándem Christian Venge-Noel Martín. Nuestra delegación suma 23 preseas, a expensas de lo que suceda en una tarde en la que la natación y el atletismo también prometen alegrías.

La mañana comenzó accidentada por la caída de Ricardo Ten, como consecuencia de un golpe de calor, cuando iba tercero en la crono. Dijo adiós a la medalla. El valenciano fue atendido por los servicios médicos y se encuentra bien, tal y como confirmó en sus redes: "No hay por qué preocuparse". Aún le queda una prueba en estos Juegos, la ruta.

Ese amargo sabor de boca lo endulzó Luis Miguel García-Marquina, conquistando un bronce en la contrarreloj de la categoría H3, con un tiempo de 43:48.68. El mejor premio posible para su primera participación en unos Juegos. El ciclista, de 42 años, ya apuntaba alto con sus resultados en el Mundial de Cascais. Sacó tres medallas.

El de Tarancón es un amante de la velocidad, por eso no sorprende encontrar sus inicios en el motocross. A los cinco años ya era una promesa en toda regla y había conquistado campeonatos de Castilla-La Mancha. Fue precisamente practicándolo cuando sufrió un accidente que le cambió sus planes de vida, causándole una paraplejia. No hubo heridas, ni un solo rasguño, pero el golpe le desplazó una vértebra que le dañó la médula.

Aquello fue un jarro de agua fría para un chaval de 23 años, que empezaba a ejercer como abogado. En el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo entró en contacto con el baloncesto en silla y transitó por ahí más de una década hasta que se decantó por el ciclismo en 2014. ¿El culpable? Un amigo de la infancia le presentó este deporte y el flechazo fue instantáneo. Curvas, velocidad... se reencontró con las sensaciones previas al accidente y se aferró a una disciplina que le ha llevado hasta el podio.

"No tengo palabras. Las primeras van dirigidas para mi mujer, hijos, padres, abuelos, hermana... Estoy aquí por ellos y porque conocí a un amigo en el Hospital de Parapléjicos de Toledo que me ayudó a valorar el esfuerzo. Ese hospital forjó lo que soy hoy. Estoy exhausto tras un recorrido que no me favorece nada y voy a disfrutar esto muchísimo. Hay un montón de trabajo detrás", explicó.

Garrote, el oro de la reinvención

Otro debutante se estrenó con medalla. Sergio Garrote alcanzó la matrícula de honor con el oro en la contrarreloj de la categoría H2, gracias a un tiempo de 31:23.53. Se confirmó lo que ya se barruntaba, después de que coleccionara quince oros entre campeonatos mundiales, europeos y nacionales en 2020 y haya logrado tres platas en el Mundial de Carretera de Portugal y dos oros en la Copa del Mundo de Ostende este 2021.

"Ni en mis mejores sueños podía imaginar conseguir esto aquí. Reconozco que cuando vi el circuito se me movió algo por dentro, soy escalador y me gusta subir, pero no me lo imaginaba. Venía a desquitarme del todo porque éste era el culmen, el final de un trabajo y más en la prueba de contrarreloj, que es la reina", afirmó.

Es el culmen a una historia que ha tenido de todo. Pasó de vibrar viendo el Tour de Francia por televisión, junto a su hermano Javi, a tirar todas sus bicicletas. Un accidente laboral en la construcción le dejó tetrapléjico y provocó un viraje en su trayectoria vital. Retomó los estudios universitarios —Medicina y Criminología— y se reencontró con el deporte. Ninguno le terminaba de cuadrar, pero con la handbike su relación fue diferente. Recobró la libertad, la ilusión... Y eso le llevó a encontrar su mejor versión: deportiva y personal.

Con su handbike de segunda mano pasó de ser último en su primera carrera a ganar una Copa de España y quedar segundo en la de Europeos. Sólo medio año después. Su entrenador Jesús Ruiz y la psicóloga Manuela Rodríguez han sido fundamentales en el despegue de la carrera de este campeón, un ciclista que encontró en aquella caída desde el andamio un nuevo sentido a su vida.

Venge, un veterano de bronce

La última medalla llegó de la mano del tándem Christian Venge-Noel Martín, que llegó a meta justo por delante de sus compatriotas Adolfo Bellido-Eloy Teruel, cuartos. Estos últimos tuvieron muy mala suerte. Y es que sufrieron un inoportuno problema mecánico cuando habían ido en segunda posición durante más de la mitad de la prueba.

"Veníamos pensando en la prueba de ruta, pero ha jugado a nuestro favor que la crono fuera más larga, sobre todo la tercera y cuarta vuelta, porque la primera y segunda, la gente de potencia que está muy bien en la pista te las hacen muy rápido. La victoria se la iban a jugar quienes tuviesen más fondo y nuestro tándem es de los que más tiene. Hemos regulado muy superbien, no hemos 'petado' en ningún momento y esa ha sido la clave", analizó Christian Venge.

El ciclista catalán es uno de los referentes del equipo. Estos son sus quintos Juegos, tras haber competido en los transcurridos desde Sidney 2000 hasta Londres 2012. Ahora, nueve años después, se ha colgado un metal en Tokio. Una experiencia que no le es ajena. Ya lo había vivido antes, puesto que acumula dos oros, dos platas y un bronce paralímpico (dos contando ya el de este martes).

Recuperó la ilusión —buena parte de 'culpa' la tiene también el piloto Noel Martín— y por eso volvió a subirse a una competición, que había abandonado en 2015 por una fractura en la cadera y la falta de motivación. Se bajó del deporte de alto nivel, pero nunca de la bicicleta. Por eso no sorprendió su regreso. A menudo rebuscaba y abría su cajón para observar las medallas. Los recuerdos se agolpaban en su mente. Sus problemas visuales, derivados de una operación de cataratas, nunca le han frenado. Amaba el ciclismo antes y después, siempre con Perico Delgado como referente. Su empuje va más allá de las pistas y colabora también como voluntario en una protectora de animales de Castellón.