Varo, el goleador que ‘construyó’ La Albericia y que dejó escapar el Racing
El delantero cántabro del Castellón, racinguista confeso, puso la primera piedra para la renovación de las Instalaciones Nando Yosu, le dieron la baja en juveniles cuando era pivote y será la gran amenaza para el líder en Castalia. Llegó a jugar en Regional Preferente con el Colindres y estaba preparando oposiciones de profesor cuando recibió la llamada orellut.


Y hablando de delanteros... Álvaro García Arana (Colindres, 1999). El ariete del Castellón es el goleador que no supo ver el Racing, al que tuvo en su cantera durante 7 temporadas y paulatinamente fue retrasando su posición hasta que acabó jugando de pivote defensivo. A lo Busquets. Su carrera deportiva es la de un auténtico obrero del fútbol que tras acabar en juveniles no lo quiso nadie y se conformó con jugar en el equipo de su pueblo, el Colindres. Y en Regional Preferente...
“Varo”, como todos le conocen, es difícil que no se aficionara al fútbol. Desde su pupitre del colegio público Pedro del Hoyo de Colindres, cuando miraba por la ventana, veía la hierba natural y las porterías del campo de El Carmen. Por eso, con 5 años empezó a jugar en pista en el Colindres, con el que jugó también en fútbol 7. Fue precisamente ese segundo año de benjamín cuando el Bansander lo llevó a jugar un torneo navideño al País Vasco. Y entró en el radar del Racing, que comenzó a llamarlo para pasar pruebas. Y al dar el salto a alevín de primer año, lo fichó.
“Vendrán amigos y familiares a ver el partido, en el Racing hay excompañeros míos y gente con la que iba a entrenar. Es especial, pero una vez que pite el árbitro eso quedará a un lado”
Varo García, jugador cántabro del Castellón
Fue ahí, siendo el jugador más joven de toda la cantera, cuando participó en el histórico acto de colocar la primera piedra de las obras del nuevo edificio de las actuales Instalaciones Nando Yosu. En la foto que ilustra este reportaje se puede ver a Varo acompañado de leyendas del Racing como Ceballos, Munitis, Colsa, Pedro Alba o José Moratón, actual ayudante de José Alberto y que años más tarde entrenaría a Varo en el Charles, siendo éste ayudante de Chiri.

Varo García era delantero de niño, pero conforme entró en La Albericia fue retrasando su posición. De ser interior (en un 4-3-3) en infantiles a que definitivamente pasara a ser pivote defensivo, y eso que ese año experimentó algo que ahora (que mide 1.92) parece impensable: se había quedado pequeño y era de los más bajitos del equipo. Al año siguiente, mantuvo la posición ‘de 5′, pero con 20 centímetros más de altura. Pasó entonces a edad juvenil, cuando compartió manta y carretera con el actual capitán del primer equipo del Racing, Íñigo Sainz-Maza. Los apenas 8 kilómetros que separan Colindres y Ampuero hicieron que Lolo, padre de Varo y aficionado a ver los entrenamientos, los llevara a ambos diariamente a entrenar, aunque cada uno con su equipo, el Liga Nacional de su hijo y el División de Honor de ‘Iñi’.
Ese sería el último año de Varo en el Racing, que no de racinguista, afición que perdura en él... En su segundo año juvenil no contaron con él para el División de Honor y salió cedido al Tropezón, que sí competía en dicha categoría. Al año siguiente, el club verdiblanco definitivamente no contaría más con él y pensó “como en casa, en ningún sitio”. Así que, volvió a Liga Nacional de la mano del Colindres. Y de delantero centro. La carrera deportiva de Varo parecía abocada a la de tantos chavales..., que acabó en Regional Preferente al año siguiente. Y bendito el momento. Venía de marcar 23 goles en Liga Nacional, pero en la Tercera cántabra nadie dio el paso de firmarlo, así que se quedó en casa.

Una gran temporada de delantero centro, como en su niñez, le valió para que Manu Valle y Raúl Pérez se fijaran en él para el Laredo (donde compartió vestuario con Mantilla, segundo capitán del Racing), ahora ya sí que en Tercera. A la sombra de Vinatea e Iván Argos, no le quedó más remedio que reconvertirse en extremo derecho si quería jugar. Y así llegó hasta 2ªB, con un Manu Calleja con el que combinó la mediapunta con la delantera..., marcó 5 goles. Ese año lo llamó de vuelta el Racing, pero para el Rayo Cantabria, aunque Ezequiel Loza le fue muy sincero: “Te queremos de pivote, para ser el veterano del filial, pero sin pretemporada con el primer equipo”. Así que, al Costa Brava, de Primera Federación. Un descenso después, regresó a San Lorenzo, en este caso a Segunda Federación..., y otro descenso más. Pero ya se había hecho un cartel (aunque no de ‘9′) y fichó por el Arenas de Getxo y después por la SD Logroñés, en ambos casos en Segunda RFEF también.
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Las manos de Carlos Pouso fueron mágicas para él, rápidamente vio que su posición tenía que ser la de delantero centro. Y 17 goles te crio. Y rumbo a Primera Federación, a un Mérida con el que se consolidó como máximo goleador de la categoría, con 13 dianas..., y de ahí a un fútbol profesional con un Castellón que está en ascenso directo a Primera División. Muchas cosas le han pasado a este graduado en CAFYD, que se acababa de sacar un Máster de Profesorado y que ya estaba empezando a preparar las oposiciones de maestro de Educación Física de Cantabria. Varo García, el triunfo de la clase obrera. Me alegro.

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