Deportivo y Zaragoza, una rivalidad mayor de lo que parece
El lío con las entradas ha desenterrado viejas rencillas como el caso Lafita o la denuncia por el amaño del Levante-Zaragoza en el descenso del Depor a Segunda de 2011.


Deportivo y Zaragoza pueden presumir de ser los dos únicos equipos de Segunda que tienen títulos, y bastantes. Eso sí, los últimos fueron hace más de dos décadas, con la Copa de 2004 para los aragoneses y la de 2002 de color blanquiazul. Incluso en la temporada 1999-2000 protagonizaron un duelo cerrado junto al Barça por el título de Liga, que acabó cayendo del lado coruñés. Sin embargo, la rivalidad entre ambos, que ha salido a la luz estos días con el lío por las entradas (no habrá para el equipo visitante), no comenzó en aquellos tiempos dorados, lo hizo diez años después cuando arrancaba la época del declive (sigue el partido de hoy en directo en As.com).
El primer enfrentamiento tuvo lugar en 2009 en lo que se conoció como el ‘caso Lafita’. El jugador aragonés había fichado por el Depor el año anterior con una cláusula de recompra para el Zaragoza, que decidió ejecutar. Para ello depositó 2 millones de euros en LaLiga, pero la entidad blanquiazul entendía que eran 3,5 más IVA. Los entes federativos dieron la razón al club aragonés, pero el Depor lo llevó hasta los tribunales de justicia ordinarios. Años más tarde, condenarían al Zaragoza a pagar 1.480.000 euros adicionales.

Con este precedente en las alforjas, se llegó a la temporada 2010-2011, momento del verdadero cisma. Después de 20 años en Primera, los coruñeses descendían en la última jornada después de varias carambolas adversas. Una de ellas fue el Levante-Zaragoza, que terminó con un 1-2 y la salvación de los aragoneses. El partido entró de forma rápida en el radar de la Fiscalía, LaLiga y el propio Deportivo. La denuncia por amaño se judicializó cuatro años más tarde (2015) y la sentencia no llegó hasta 2019. El juez condenó por falsedad documental a Agapito Iglesias, entonces presidente del Zaragoza, y a Javier Porquera, directivo, a un año y tres meses de cárcel. Se dio por probado que Agapito retiró 1,7 millones de euros en metálico que acabaron en manos de los jugadores. Sin embargo, el juez dictaminó que esa prima por la permanencia era un movimiento para ocultar dinero ante el cercano concurso de acreedores y que no estaba probado que sirviese para comprar al Levante.
Aquella sentencia de 2019 no devolvió al Deportivo a Primera como solicitaba, donde no juega desde la temporada 2017-2018. El Zaragoza, en ese momento, llevaba ya cinco años en una categoría de plata en la que permanece 13 temporadas de forma consecutiva. Una larga ausencia de la élite que amenaza al club maño con un nuevo descenso y acabar en el pozo de Primera RFEF. Un barro que conocen bien en A Coruña después de pasarse cuatro temporadas seguidas fuera del fútbol profesional hasta el último ascenso en 2024.

Las angustias de Primera Federación se ven ahora lejos en un Depor que está en el otro vértice de la clasificación ocupando puesto de ascenso directo. Así, la misión de los blanquiazules esta noche en Riazor (21:00 horas) será la de recuperar la solidez en casa para mantener la posición. Los coruñeses son líderes a domicilio, pero en su estadio están en media tabla y las opciones de regresar a Primera pasan por mejorar como locales. Hidalgo es consciente, la plantilla es consciente y la afición, también. Así, y pese a quedan 12 jornadas para que acabe LaLiga, esta noche habrá quedada para recibir al equipo para dar un paso adelante en Riazor, donde se jugarán siete de esas doce ‘finales’.
Deportivamente, el conjunto coruñés llega al partido ante el Zaragoza después de saber que David Mella ha dicho adiós a la temporada, Loureiro está lesionado y Barcia, sancionado. La noticia positiva es la vuelta de Yeremay tras tres partidos ausente por una pubalgia, aunque el canario empezará en el banquillo. La solución táctica de Hidalgo la pasada semana en Ceuta ante las bajas fue recuperar el doble pivote con Villares y Soriano, apostar por el fabrilista Nsongo Bil en la delantera y situar a Altimira como interior. El plan, golazo decisivo del lateral al margen, funcionó y hoy seguirá por los mismos derroteros. Si no hay sorpresas, será el mismo once con la obligada entrada de Noubi por Lourerio y un posible relevo de Riki por Stoichkov.

Por su parte, el Real Zaragoza acude a Riazor dispuesto a dar la campanada de la jornada. David Navarro, cuarto entrenador de la temporada, ha resucitado con un discurso claro y un método sencillo a un equipo que se iba de cabeza a Primera Federación y las victorias frente al Cádiz y el Almería han abierto una puerta a la esperanza y el número de creyentes en la salvación no deja de crecer. Pero hacen falta, al menos, cinco triunfos más y un par de empates para un equipo aragonés que aspira a continuar esta pequeña remontada frente al Deportivo.
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David Navarro tiene lesionados a El Yamiq, Raúl Guti, Tachi y Valery y están sancionados Larios y Keidi Bare, titulares en los dos últimos partidos, por acumulación de tarjetas. Tasende y Mawuli apuntan a ser las novedades en la alineación, ya que el 4-4-2, con Rober y el joven Pinilla en las bandas y Kenan Kodro y Dani Gómez en la delantera, es el sistema ideal para el entrenador del Zaragoza.
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