La presencia de la mujer en el Rayo, de Doña Prudencia a Lola
El club franjirrojo fue el primero en tener una presidenta en la máxima categoría, Teresa Rivero. Además, el Femenino ganó una Copa de la Reina y tres Superligas.


Hay nombres sin los que no se entendería la historia de la Franja, algunos de ellos de mujer. Pocos, pero que aún retumban. Cuando la Agrupación Deportiva El Rayo nació el 29 de mayo de 1924, lo hizo al abrigo de Doña Prudencia Priego, quien le dio el cariño y los cuidados necesarios para salir adelante. De ahí que se la considere la madre de la entidad, esa que fundaron sus hijos —los Huerta— y algunos de sus amigos, todos ellos residentes en la antigua calle del Carmen. Doña Prudencia, que estaba viuda, apoyó a los chavales con su idea y, además de lavar y remendar las equipaciones, dio cobijo a las porterías y a los materiales del equipo en su hogar, pegado a su primer campo, Las Erillas.
Ese rol de mujer abnegada es también el que ejerció Doña Marcelina. En su imagen más célebre se la puede observar cosiendo una camiseta, lo que define muy bien su papel, mimando las equipaciones y ayudando a su marido Don Toribio Pérez, el utillero de la Franja durante casi tres décadas (1940-1968). Ese amor por el Rayo pasó de generación en generación y su nieto Lalo llegó a jugar con el primer equipo.
No fue hasta el 12 de enero de 1994 cuando Teresa Rivero asumió la presidencia y convirtió al Rayo en pionero. La jerezana era la primera mujer al frente de un club de Primera División, cosa que ya había sucedido en otras categorías inferiores, con Amelia del Castillo en el Pinto como máximo exponente. Teresa Rivero empezó sin tener grandes conocimientos de fútbol y terminó encontrando en la Franja esa independencia y “vidilla” que añoraba. Era habitual verla ir en su coche a todos los partidos —también de la cantera—, las cenas de las peñas... De hecho, llegó a tener la suya propia.

Para la presidenta, el Femenino fue como uno de sus trece hijos. Ella se convirtió en la mayor impulsora de aquel equipo, hasta el punto de poner dinero de su bolsillo para sacarlo adelante. Así es como en el año 2000, nació la sección más laureada, que ganó una Copa de la Reina (2007-08) y tres Superligas consecutivas (2008-11). Allí militaron las mejores futbolistas del momento. Muchas de ellas nutrieron a la Selección, como Natalia Pablos y la vallecana Sonia Bermúdez, que hoy es seleccionadora de la Absoluta. También pasaron por sus filas algunas de las futuras campeonas del mundo, como Jenni Hermoso y Claudia Zornoza. Ellas empoderaron Vallecas y fueron referentes de las niñas del barrio durante esa etapa de despegue del fútbol femenino.
Teresa Rivero las ponía de ejemplo delante de los chicos: “A ver si aprendéis...” y la afición creó una peña exclusivamente para ellas llamada 20 de abril. El Femenino era motivo de orgullo y la presidenta no fallaba para verlas en La Torre. Si la jerezana no viajaba fuera, tenía en Lola Barraza a la otra presidenta. “Estuvimos en Rusia. Nos enseñaron las instalaciones, nos invitaron a café... ¡Menuda amabilidad! Y cuando voy a poner la pancarta me comentan, ‘No, señora presidenta, usted no, lo hacemos nosotros’. Dije, ‘Uy, no, yo no soy la presidenta. Ella se ha quedado en Madrid’. Luego se lo conté a Teresa y me respondió: ‘Lola, si yo no estoy, la presidenta eres tú”, relata esta célebre aficionada, como célebres son sus magdalenas y tortillas de patata. Lola es la heredera de Doña Prudencia, la mami de todos, aficionados, jugadores... No se ha perdido ni un viaje de Conference y Turquía no será una excepción.
Escritoras, empleadas, aficionadas... La mujer sigue presente
El primer libro que recogió la historia del Rayo, a través de más de mil páginas, llevaba por título Vallecas y el Rayo, 1924-2011 y lo escribió la periodista Rosa de la Vega. Fue un encargo de los Ruiz-Mateos, que vio la luz ya con el actual presidente Raúl Martín Presa. Toda una enciclopedia, repleta de datos, fotografías y testimonios que la autora recopiló durante más de dos años de investigación. De haber continuado escribiendo, seguro que habría incluido a Doaa Abdelrazek, la coordinadora del Rayo Genuine, un equipo compuesto por chicos con discapacidad intelectual. Los franjirrojos se proclamaron campeones en el grupo Deportividad (2019-20). Además, hay otras parcelas del club en las que actualmente trabajan mujeres, como taquillas, secretaría, protocolo, comunicación...
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También las hay en la grada y en las peñas, por supuesto. Hoy por hoy, Toñi Sanjuán es la abonada más antigua (la 33) y pertenece a una saga de rayistas en la que hubo un vicepresidente del club (Fernando, su tío) durante la época de Marcelino Gil y el abonado número 1 (Rafael, su padre) que más tiempo ostentó ese honor. Incluso hay una mujer accionista minoritaria, Narcisa Grao, integrante de La Resistencia. La historia de la Franja se escribe en femenino plural.
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