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ESPANYOL

El “tortazo” del Espanyol

Anuló el Brighton el libreto de Diego Martínez, al que le costó hallar salidas. “Ni cuando ganamos al Lille íbamos a ir a Europa ni ahora nos vamos a ir al pozo”, reivindica Cabrera.

Actualizado a
Leandro Cabrera ante el Brighton
Gareth Fuller - PA ImagesGetty

Dice la liturgia del fútbol que, de existir un buen momento para recibir un severo correctivo, ninguno mejor que la pretemporada. Con margen suficiente para corregir carencias. Y para fichar. El Espanyol indudablemente necesitará ambas medicinas. En un contexto enrarecido ya por la situación de Raúl de Tomás, llegó este sábado la contundente goleada del Brighton (5-1), en la que más allá del resultado –que aún pudo ser más abultado– a los de Diego Martínez prácticamente no les salió nada. Y la cuenta atrás para la Liga, en menos de dos semanas, ya ha comenzado.

Tan solo seis días después de ofrecer una versión claramente mejorada, ante el Lille (2-0), el Espanyol fue una sombra de sí mismo en el Amex Stadium. Con unos tremendos desajustes. Con una presión tan inexistente como la salida de balón. Con lentitud en la circulación del esférico. Y con unos problemas sonrojantes en su propio área, por donde un Brighton mucho más físico y talentoso se paseó los 90 minutos. “Es una lástima que nos tengan que dar el tortazo para sacar nuestro juego”, lamenta un Leandro Cabrera que se hartó a achicar agua. “Al principio no lo supimos leer, porque ellos iban en el uno para uno en la presión. No fuimos inteligentes, nos faltó tener cabeza para jugárnosla. Por su presión alta, igual teníamos que haber saltado líneas”, analizó.

El rol del central, junto a un omnipresente Vinicius Souza en todas las facetas posibles del campo, y los destellos de Sergi Darder tratando de reconducir el naufragio con su brújula, sobre todo en la segunda mitad, fue de lo poco salvable de un Espanyol que tampoco dominó por alto –salvo en un cabezazo de Joselu Mato, a la postre goleador–, ni por las bandas, como venía acostumbrando, asolado también por la retahíla de bajas, por la falta aún de refuerzos y por la pesadez de las piernas tras dos semanas de entrenamientos en Marbella.

“Quedan dos semanas para el comienzo de Liga y nada es fatal ni terrible, más bien una oportunidad para saber que tampoco somos tan buenos si no estamos a nuestro máximo nivel”, reivindica Cabrera, quien añade: “Ni cuando ganamos al Lille íbamos a ir a Europa ni ahora nos vamos a ir al pozo. Es un proceso, nos estamos adaptando todavía a las ideas, y el rival era muy exigente a todos los niveles. No estuvimos a la altura. Pero estas dos semanas son para mirarnos al ombligo y ver realmente lo que queremos ser en la Liga”. Palabra de capitán.

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