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Los intentos por mejorar el fútbol: ley Wenger, reloj parado, tarjeta azul...

Muchas han sido las propuestas recibidas en los últimos tiempos por la IFAB, aunque pocas las que tienen un verdadero impacto en el juego.

Anthony Taylor, durante un partido de la Premier League, enseñando una tarjeta azul en un montaje del Diario AS.
Fotomontaje AS / Foto: AFP
Juanma Leiva
Redactor de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, entró en 2007 en Diario AS, donde ha pasado por las secciones de Fútbol, Más Deporte y As.com, en la que actualmente cubre temas de todo tipo de modalidades.
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El 1 de octubre es una fecha importante en el mundo del fútbol, aunque cada temporada suele pasar desapercibida. Es cuando la IFAB (International Football Association Board) recibe las nuevas propuestas para cambiar normas en el reglamento que salvaguarda esta asociación desde hace casi 140 años. Es el primer paso de un largo proceso hasta su aprobación, que debe pasar por un comité de expertos formado por 21 exjugadores y exentrenadores (Wenger, Figo, Cambiasso, Djorkaeff son algunos ilustres) y otro panel formado por seis expertos en arbitraje, que elevan la propuesta a la asamblea general que se celebra a primeros de marzo, no sin antes testarlas en competiciones que sirven de laboratorio de pruebas. La decisión final se basa en ocho votos, con una curiosa y tradicional asignación: un voto para Reino Unido, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, y cuatro para la FIFA en representación de las 207 asociaciones nacionales restantes. Solo se cambia una regla si cuenta con seis de estos ocho votos.

La realidad es que son muy diversas las ideas que se proponen, pocas las que se acaban aprobando y menos las que acaban teniendo un impacto grande en el juego. En muchos casos, son detalles que sí mejoran algunas situaciones del juego y otros que sobre el papel parecen más prácticos que lo que luego se demuestra en el campo. Para Iturralde González, excolegiado internacional y analista arbitral de SER y AS, solo cambios como “la cesión al portero” que se introdujo en 1992 o “la llegada del VAR en 2016″ han supuesto una verdadera transformación, pero en otros muchos casos las variaciones parecen no responder a lo que necesita de verdad el fútbol.

Esta temporada ya han trascendido iniciativas, porque en esta fase del proceso, las ideas se suelen filtrar a modo de ‘globo sonda’ para ver cómo son acogidas por los diferentes actores de este deporte (clubes, jugadores, aficionados...). Durante el pasado mes, varias han sido las transformaciones que han ido apareciendo, aunque está por ver si alguna llega a buen puerto.

Ley Wenger y los penaltis sin rechace

Quizá la que más impacto ha tenido ha sido la denominada ley Wenger del fuera de juego, que cambiaría la forma de percibir las posiciones antirreglamentarias. Basta con que el delantero tenga alguna parte del cuerpo alineado con el defensa para que se encuentre en posición correcta. Una medida que se estudia incluso para aplicar en el Mundial 2026.

Los intentos por mejorar el fútbol: ley Wenger, reloj parado, tarjeta azul...
Ley wenger

Y es que el fuera de juego es algo a lo que se le ha dado varias vueltas en los últimos tiempos. Incluso hubo un momento en el que se estudió limitar la zona de fuera de juego (como ocurre por ejemplo en fútbol 7), pero no cuajó. “Al final, en muchos casos se cambian normas para intentar mejorar el espectáculo, que haya más goles”, apunta Iturralde. Por eso quizá ha tenido peor acogida otra propuesta lanzada por el jefe de los árbitros, Pierluigi Collina: los penaltis sin rechace. De momento, no hay demasiado consenso sobre lo que aportaría al fútbol y no tiene demasiados visos de prosperar. Los lanzamientos desde los 11 metros han sido motivo de debate en muchas ocasiones. Incluso se llegó a probar en las tandas un orden diferente al actual denominado ABBA, que iba variando el orden de lanzamiento, algo que se descartó.

La vieja idea del reloj parado

Una de las grandes preocupaciones de la IFAB es el tiempo perdido en los encuentros. Se estima que en un partido solo se juegan alrededor de 60 minutos de tiempo efectivo de los 90 estipulados. Por eso la opción de un reloj parado, que se detenga cuando el balón no está en juego (al modo del baloncesto, fútbol sala...), es una vieja aspiración. Xavi Hernández reabrió el debate hace unos años. “Juego efectivo ya”, llegó a pedir. Sin embargo, muchos han sido los estudios y pocas las conclusiones de llevar a cabo una transformación totalmente revolucionaria. Como también sería con la que sorprendió Manuel Pellegrini, técnico del Betis, quien pidió que existiera el campo atrás que ya se usa en el baloncesto con el objetivo de dinamizar el juego.

En cambio, sí han llegado a buen puerto otras modificaciones como la nueva regla de los ocho segundos para los porteros (para limitar el tiempo que los guardametas tienen el balón controlado) o ser más rigurosos con los descuentos. Sin embargo, la única regla que ha tenido una enorme incidencia en este sentido fue la aplicada en 1992: la cesión al portero. Antes, poder pasar el balón al meta y que este lo recogiera con las manos implicaba un arma para estrategias defensivas que tenían como objetivo perder el tiempo. En el Mundial de Italia 1990 hubo varios desesperantes ejemplos que fueron definitivos para poder modificar la norma.

De la tarjeta azul a los cambios sin límite

Una tendencia que se da en el fútbol actual es la de permitir cada vez más cambios. Incluso se llegó a plantear la idea de permitir las sustituciones sin límite. Que un jugador ya sustituido pudiese volver a entrar, pero sin que para ello se debiese detener el juego. Sin embargo, nunca se llegó a debatir de forma seria cómo se podría aplicar sin desvirtuar el juego.

Lo que sí ha sonado con más fuerza han sido medidas disciplinarias temporales como la tarjeta azul. Un nuevo castigo que expulsara a un jugador por un periodo de tiempo determinado, algo así como una medida entre la tarjeta amarilla y la roja que dejara al equipo castigado en una inferioridad momentánea. Se estudió durante todo un año... y luego se descartó. Menos vida han tenido otras propuestas como la de limitar las faltas realizadas por un jugador, al modo del baloncesto, que implicara la expulsión de un futbolista que haga, por ejemplo, cinco faltas en un mismo partido.

A vueltas con el triple castigo

Y es que lo relacionado con los castigos disciplinarios ha sufrido numerosas variaciones cada temporada. El triple castigo que también impulsó Wenger (falta del último jugador en el área conlleva penalti, roja y un partido de suspensión) fue cambiando poco a poco con criterios como declarar exento al portero, introducir el matiz de si la falta es en disputa del balón... Los árbitros, que sólo tienen seis representantes en el órgano de la IFAB, han visto cómo hasta su presencia en el campo se ha modificado. La introducción de la figura del juez de fondo, idea que impulsó Michel Platini, acabó hundiéndose por la dificultad de introducir un nuevo criterio sumado al del árbitro principal, que acababa añadiendo más incertidumbre a las decisiones.

La tecnología, el VAR y el FVS

Pero si ha habido un cambio en este siglo que ha transformado el fútbol de manera radical ha sido la llegada de la tecnología. En 2016 se implantó el VAR, la revisión de las jugadas, colegiados en una sala rodeados de pantallas... y las diferentes variaciones. Una nueva forma de vivir el fútbol al que todavía le queda un largo camino para acercarse a una efectividad casi plena.

También parece mejorable la forma de aplicarse. Y muchos apuntan a que el FVS (Football Video Support) podría ser una manera más óptima de implicar a todos los actores de un partido. Este sistema que se llamó VAR light o low cost se ha introducido en España en Primera RFEF o la Liga F con la gran novedad de que son los entrenadores los que tienen la opción de pedir al colegiado que revise la jugada. El feedback que tenemos es muy bueno. Se puede dar un híbrido en el que haya un VAR acompañado de la posibilidad de que los entrenadores soliciten una revisión. Tenemos que ir poco a poco. Es un sistema experimental”, aclaraba Fran Soto, presidente del CTA, en una reciente visita a AS.

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Sus primeros pasos en estas categorías no han estado exentos de polémicas, aunque también es verdad que cuentan con un número muy limitado de cámaras, algo que en encuentros de máximo nivel se corregiría y se podría valorar su verdadero potencial.

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