Un matemático en la banda para ganar la cuarta
El efecto Matarazzo ante su primer reto de levantar una Copa en La Cartuja. Destaca su veloz aclimatación a San Sebastián, su cultura y su club de cabecera.


El ya famoso y cacareado efecto Matarazzo se cruza con su primera prueba de fuego en La Cartuja. Sus reflexiones en el puerto de San Sebastián en sus paseos con su perro con la isla de Santa Clara en primer plano deben servir de inspiración a un técnico que se ha aclimatado a la Bella Easo, a la Real como club y su identidad y a la afición de Anoeta como un guante. El estadounidense es licenciado en Matemáticas Aplicadas por la Universidad de Columbia de Manhattan, unos números que aplica al fútbol. La cuarta Copa de la historia del club donostiarra, en juego, bajo la batuta de un míster afable, simpático y con presencia sobre su 1′96, que le hace muy visible en sus movimientos en la banda.
Pellegrino Matarazzo (Wayne, New Jersey, Estados Unidos, 1977), de raíces italianas que no puede disimular, ha hecho su carrera futbolística hasta la fecha en Alemania tanto como jugador, donde no pasó de categorías modestas, como entrenador. Comenzó como técnico en las categorías inferiores del Nuremberg, pero como primer espada tuvo su primera experiencia con el Stuttgart, que entonces estaba en la Segunda división alemana. Llegó al club germano en diciembre de 2019, y logró el ascenso. Completó dos temporadas en Primera de la Bundesliga, hasta ser cesado en octubre de 2022. En febrero de 2023 arrancó su periplo en el Hoffenheim, un equipo sumido en crisis deportiva, y logró salvarlo. En la a 23-24 clasificó al Hoffenheim para la Europa League, y en noviembre del curso siguiente, en la 2024-25, fue cesado. Desde entonces no había vuelto a entrenar hasta esta oportunidad de la Real Sociedad, con la que ha firmado hasta junio de 2027.
Su aterrizaje supuso un punto de inflexión inmediato para una Real Sociedad que necesitaba recuperar su esencia. Tras sustituir a Sergio Francisco, el técnico estadounidense firmó un arranque impecable, manteniéndose invicto en sus primeros cuatro partidos y ha mantenido un ritmo sostenido hasta alcanzar esta final de la Copa del Rey y en Liga aspirar a meterse de nuevo en Europa. Más allá de los números, como matemático diplomado, Matarazzo ha logrado devolver la confianza a sus jugadores y forjar un equipo profundamente comprometido que, en tiempo récord, ha vuelto a ser competitivo en todos los escenarios, recuperado a futbolistas como Turrientes, Guedes o Soler a sus mejores sensaciones.
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El vestuario ha recibido al nuevo técnico con una predisposición total, impulsada por una competitividad interna renovada. Mikel Oyarzabal, capitán del equipo, destacaba en su estreno: “Todo el mundo aprieta un poquito porque para todos es empezar de cero. Todo lo que nos ha dado futbolísticamente es bueno”. Pero además del fútbol, el capitán txuri-urdin ponía en valor el factor humano: “Como persona se ha intentado involucrar en lo que es la Real y la cultura vasca, y viniendo de fuera creo que eso es importante".
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