Mbappé se une a la fiesta
El astro redondea un Madrid eufórico en Mánchester, con Valverde desatado y la cantera empujando. Retoma su misión de batir los 17 goles en una Champions de Cristiano.


Cuando tienes a Fede Valverde pentagoleando en una semana, a Güler marcando desde 60 metros, una camada de canteranos que está sacando sus garras y un 3-0 de renta del partido de ida, ¿qué más podría mejorar el gazpacho? Pues un Mbappé con ganas de rumba. Ahí me colé y en tu fiesta me planté, coca-cola para todos y algo de comer. Kylian se une en Mánchester para redondearlo todo. Para terminar de dibujar un Madrid que en marzo vuelve a verse capaz de todo y que va al Etihad eufórico (sigue el partido de hoy en directo en As.com).
“This is the one, I’ve waiting for” cantaban los mancunianos Stone Roses y le va al pelo a Mbappé. Es único y es el que espera el madridismo. Empezando por hoy y por el City. Su rodilla izquierda ha sido mimada, calibrada y puesta a punto en un puente aéreo entre Valdebebas y París. Se ha perdido cinco partidos y unos cuantos tantos antes estuvo pero no estuvo (la ida del dieciseisavos en Da Luz, El Sadar...). Pero eso pasó. Las superestrellas no se lamentan, facturan. Más si es el genio francés, al que ser pichichi de esta Champions (lleva 13 dianas, tres más que Gordon -Newcastle- y cinco que Kane) se le queda corto, él va a por el récord de 17 en una misma edición de Cristiano en 2014. Es el tipo de listones de altura kilométrica que le estimulan. Si Valverde recupera ecos de Juanito y Pirri, según a quien se le pregunte, el reflejo de la leyenda portuguesa sólo devuelve una única imagen, la del estilizado delantero parisino. Heredero puro y duro.
Dame veneno
Además algo tiene el City que últimamente sacó al Mbappé más venenoso. Los cuatro picotazos que le endosó el año pasado al equipo de Guardiola en los dieciseisavos así lo atestiguan. Por ahora los citizens le esquivaron en el partido de la fase liga, en uno de los primeros achaques de esa rodilla izquierda, y también en esta ida de octavos, cuando Mbappé estaba dándole los últimos retoques a la articulación.
El Madrid al menos parece que está consiguiendo que Kylian le potencie, pero sin depender angustiosamente de él. Eso tiene un valor incalculable. La industriosidad mohína de la Mánchester victoriana era la del Madrid previo al 3-0 de la ida. El que sobrevivió como pudo en Vigo, mucho oficio y aún más beneficio. Ahora el Madrid posterior a ese correctivo al City y el inmediato 4-1 al Elche se asemeja más al otro Mánchester, el efervescente de los años ochenta y noventa, el Madchester de los Smiths, los Happy Mondays y las noches sin fin en The Haçienda. Juvenil, colorista, bailón y molón.

Disparado, en resumen. Arbeloa además añade para hoy novedades de tronío (Bellingham y Carreras) y de nuevo desparpajo canterano: han viajado Thiago Pitarch, Manuel Ángel, Palacios, Cestero, Aguado y Mario Rivas.
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“Hay pocos mensajes que dar”
En casa espera un extraño City. Por decepcionante en el Bernabéu, donde acabó “frustrado” en palabras de Bernardo Silva, por flojear tras eso contra el West Ham (1-1) codirigido por Paco Jémez, porque Haaland lleva un mes sin mojar y aún más porque ayer Pep decidió dar día libre y cancelar el entrenamiento previo al duelo. Inaudito. Y mal asunto si te viene Mbappé... y este reactivado Real Madrid.
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