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João Félix-Simeone, historia de un divorcio

ATLÉTICO DE MADRID

João Félix-Simeone, historia de un divorcio

El portugués se quedó por segunda vez sin minutos por decisión técnica desde su llegada al Atlético. Se marchó enfadadísimo y suma 29 minutos en cuatro partidos desde el parón.

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Corría el minuto 78 cuando Simeone decidía mover su última pieza en el tablero. Y, pese a la necesidad de marcar y con el equipo completamente volcado sobre la meta de Mignolet, el técnico apostaba por Witsel en el lugar de Griezmann para dar equilibrio al centro del campo y no por un João Félix que llevaba media hora calentando en la banda. Una prueba más de que el portugués ha perdido el hueco en los esquemas rojiblancos. Y un jugador de semejante caché no suele casar con el banquillo, dejando claro una y otra vez su malestar con gestos y malas caras.

El delantero se quedó sin jugar contra el Brujas pese a que el Atlético no consiguió perforar la meta rival (ni con 21 remates) y las cuentas para estar en los próximos octavos de final de la Champions se complican. El Cholo decidió meter desde el banquillo más pólvora pasada la hora de encuentro con Morata, De Paul, que volvía a jugar tras su polémica, y Carrasco y posteriormente con Cunha en el 73′. Pero, João Félix no fue una opción pese a que el jugador se preparó un par de veces pensando que era él quien iba a entrar y se quedó sin jugar por decisión técnica por segunda vez desde su llegada al club en el verano de 2019. La anterior, precisamente, fue la temporada pasada en Oporto con el pase a octavos en juego, por lo que en momentos claves ha tenido reticencias hacia una teórica estrella.

“Primero pensé: vamos a terminar el partido con Cunha en la derecha, João en la izquierda y Morata arriba, pero luego vi que ellos tenían fuerza para salir con contragolpes, porque la ansiedad nos estaba generando querer ganar el partido, y querer atacar, y entendía que la fortaleza en el medio del campo nos podía generar más seguridad (...) Creo que salió bien desde lo que buscábamos, que era seguir sosteniendo al equipo en ataque...”, explicaba el técnico tras el duelo. João Félix por su parte mostró un gran enfado primero tirando el peto de calentamiento hacia el campo, posteriormente sin salir a agradecer el apoyo a la afición y por último con un me gusta en Twitter a una cuenta que le pedía la vuelta al Benfica, donde “sí era respetado”. Una interacción que posteriormente borró.

Es indudable que la relación entre técnico y jugador no pasa por su mejor momento. Un João Félix que es el fichaje más caro de la historia del club (127,2 millones) y que apenas suma 29 minutos desde la vuelta del parón, saltando en el 87′ en Sevilla, en el 80′ en Brujas, disputando los últimos 16 minutos contra el Girona y ninguno en el regreso de la Champions al Metropolitano. Un jugador cuyo talento es indudable, pero que choca con el técnico en intensidad y forma de entender su fútbol, mucho más feliz cuando tiene el balón en los pies y menos cuando toca replegar en campo propio. También en la forma de reivindicarse, con mucho aspaviento público. João Félix comenzó LaLiga como titular y gran faro del ataque. Tres asistencias en Getafe y siete apariciones en los ocho primeros onces del curso avalaban la apuesta del técnico por él. Pero, en el derbi, algo cambió. No estuvo bien en la oportunidad contra el Real Madrid y se marchó con Portugal tocado muscularmente y tras una nueva mala cara al salir sustituido.

El técnico siempre ha tenido en Griezmann su jugador fetiche, ya que aúna esa calidad con un trabajo colectivo encomiable. Y, en cuanto se ha cerrado el acuerdo con el Barcelona, ha sido titular en los tres últimos partidos, cerrando un hueco en la delantera. El Cholo ha ido restando presencia también a Morata en los esquemas titulares, la pareja de João en seis de los siete primeros partidos oficiales de la presente campaña. Pero, las oportunidades le han ido llegando a todos menos al portugués. Morata fue titular en Sevilla, Griezmann contra el Brujas en las dos ocasiones y Girona, Cunha ante Sevilla y Girona y Correa contra Girona y Brujas. Y, mientras, João Félix ha esperado siempre desde el banquillo.

“Cuando Correa está enojado fuera lo demuestra dentro del campo y eso le da más oportunidades de jugar en un equipo que es todo pasión y exigencia muy alta”, indicaba el Cholo tras el doblete del argentino contra el Girona. Unas declaraciones que viene reiterando en las últimas comparecencias públicas y se pueden entender como un halago hacia el argentino, pero también como cierta indirecta hacia un João Félix acostumbrado a protestar cuando no juega o cuando sale sustituido. Hay que tener en cuenta que Correa llegó al parón como el jugador de la plantilla con menos minutos junto a Cunha y ambos apostaron por el trabajo silencioso para volver a ganarse un sitio. También Griezmann optó por esa vía cuando le tocó jugar de media hora en media hora, siempre con actitud positiva. El Atlético coleccionó ofertas por João Félix en verano, incluida una de 130 millones por parte de Manchester United, pero la directiva le considera un líder para el proyecto actual, el jugador que a la larga tiene que encabezar la plantilla. En el club se ha apostado por la paciencia y Cerezo pide tiempo, pero en sus tres primeras temporadas completas ha quedado la sensación de grandes destellos de clase mezclados con poca continuidad en su juego y un estilo que poco casa con el cholismo.

Esta temporada el portugués todavía no ha conseguido estrenarse como goleador y las tres asistencias de su debut son las únicas estadísticas en su casillero. Falta por ver como canaliza su notable enfado por las pocas opciones de jugar que le está dando su técnico en los últimos partidos. El jugador de 22 años parece frustrado, molesto y su presencia en el Mundial puede bajar argumentos si sigue perdiendo peso en el Atlético. Y por el momento, sus rivales por el puesto se hacen fuertes mientras João Félix se diluye cual azucarillo. Una enorme competencia ofensiva que por otro lado denota una plantilla poco equilibrada entre un ataque superpoblado y con cinco internacionales que aspiran al Mundial y una defensa que depende del estado físico de sus cuatro intocables, sin un segundo lateral derecho o con unos centrales que bajan mucho cuando faltan Savic o Giménez. Un club como el Atlético no puede permitirse tener jugadores del precio de João Félix en el banquillo y el jugador debe decidir si pelea en los entrenamientos por recuperar su protagonismo o tiene los meses contados en el equipo. João Félix y Simeone, el conflicto servido.

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