GRUPO D | SHERIFF - REAL MADRID

"Al disparar pensé que era gol o la sacaba del Bernabéu..."

Sébastien Thill, el pistolero del Sheriff en el Bernabéu, rememora con AS su hazaña. Como una premonición, se tatuó la Champions en verano y su nombre empieza a sonar en Europa...

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"Al disparar pensé que era gol
o la sacaba del Bernabéu..."

"Un gol contra el Real Madrid y encima en el Bernabéu es mucho…". Al otro lado está Sébastien Thill, el héroe del Sheriff que descerrajó el disparo final, un 1-2 que podría optar perfectamente a gol del año. Un tanto cargado de historia y de historias que a este luxemburgués de 27 años puede cambiarle la vida. "Cuando le pegué pensé: 'O va dentro o saco la pelota del Bernabéu", recuerda en conversación con AS dos semanas antes de la visita del Madrid a Tiraspol. "No tengo tele en Tiraspol, pero lo he podido ver repetido muchas veces en Instagram, me encanta".

Lo curioso es lo que vino después de aquella hazaña. Mandas a la lona al rey de Europa pero no hay una alfombra roja esperándote al aterrizar. "Cuando llegamos a Chisinau no había nadie allí para felicitarnos, apenas unos periodistas, porque el Sheriff no es muy apreciado en Moldavia", explica. "En Tiraspol la cosa fue muy diferente. Aquí sí se valora lo que logramos, como héroes, y también tuvo mucha repercusión en Luxemburgo". Thill es el primer luxemburgués que marca en la Champions y no es Nostradamus, pero casi. El verano pasado, sin saber aún si el Sheriff se clasificaba, Sébastien se puso en manos de un tatuador para que le plasmara en la piel una idea: un niño soñando con la Champions, con una Orejona.

Dos meses después estaba jugando la gran competición continental, haciéndolo en el Bernabéu y con gol del triunfo en el descuento. Profecía más que cumplida. "El tatuaje también tiene la bandera de Luxemburgo, sueño con llevar a mi país a una gran competición". Esa premonición aún está por venir.

Una zurda patrimonio familiar

Luxemburgo le espera porque lo tiene en la sangre. Sus padres son ambos futbolistas y su papá, Sérge, fue internacional luxemburgués como sus tres hijos mayores (Sébastien, Olivier y Vincent, estos dos últimos en el Vorskla ucraniano) y probablemente lo sea en el futuro el benjamín, Marek. Sólo Oliver es diestro. La familia Thill, empezando por el progenitor, es de zurdos. El talento del Sheriff heredó eso de su padre, que le enseñó cuando era pequeño a lanzar faltas como la que le clavó al Inter en Milán tres semanas después de enviarle aquel misil a Courtois. También cuenta con referentes de primer nivel, el 31 de su camiseta no es casual: "Es por Bastian Schweinsteiger".

Thill lanza una falta en un partido del Sheriff esta temporada.

Hace unos meses Thill no tenía la Champions en la epidermis y era un desconocido en el fútbol europeo. Hoy en Moldavia hablan del interés del Getafe y el Celta por ficharlo. "No han hablado con nosotros, pero lo importante es que siga tranquilo y con esta progresión, lo demás le llegará", dicen desde su entorno. En Italia y Alemania están moviéndose para fichar a un futbolista que ha explotado en Tiraspol. Ha perdido cinco kilos desde que llegó, está más centrado y como resultado su zurda reluce más que nunca. Bien lo saben Inter y Madrid…