BRASIL

Antony, un agitador para Brasil

El atacante de la canarinha ha tenido impacto en su selección desde que debutara con la absoluta. Un fijo para Tite para agitar las cosas desde la banda.

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Antony, un agitador para Brasil
@CBF_Futebol

A Antony le ha hecho falta poco más de un mes para convertirse en un fijo para Tite y la selección de Brasil. El futbolista del Ajax, que vive un gran momento, está teniendo con la absoluta de la canarinha. Desplegando un gran nivel en ataque, su relevancia está llegando como una figura que agite desde el banquillo. Y es que, es un futbolista que se adapta bien al rol de revulsivo. Pudiendo ser titular, también tiene capacidad para romper con la línea continuista de un partido si lo requiere.

Una de las cosas que más se intensifican en el juego de Antony es su capacidad para encarar. En una Brasil que en ocasiones le cuesta mirar a sus rivales para descongestionar la figura de Neymar en este sentido, el futbolista del Ajax junto a Raphinha han supuesto un soplo de aire fresco para abarcar los metros finales.

En sus cuatro partidos de Eliminatorias disputados, el extremo ha entrado siempre partiendo desde el banquillo de inicio. Tite le ha otorgado un rol en el cual pueda dar una respuesta cuando la canarinha se atasca en los metros finales. Y es que hoy en día, con un fútbol medido hasta el milímetro, tener futbolistas imprevisibles da un mayor valor a los ataques. Antony se ocupa de que, con victoria o derrota, Brasil pueda acercarse en mayor medida al área rival. Y hasta el momento lo está consiguiendo, y por ello su papel está siendo continuista.

Con toda seguridad, la relevancia del ex de Sao Paulo vaya creciendo con el paso del tiempo en la Selección. Cabe recordar que aún tiene 21 años, y su futuro puede ser gigantesco tanto en Europa como en América. Por su perfil, si su progresión se da en base a sus cualidades, acabará siendo uno de los jugadores que lidere a la verdeamarella próximamente. De momento, ya va dejando gotas de lo letal que puede ser para los rivales. Motivo de celebración para su equipo y de temor para quién tenga en frente.