HISTORIA

El olvidado Andrew Watson: futbolista pionero en un deporte de blancos

Fue el primer jugador negro en disputar un partido como internacional. También ayudó a popularizar y a explicar en el siglo XIX el juego de pases y carrera.

0
Andrew Watson en una foto con uno de sus equipos.

Si pasean por las calles de Glasgow puede ser que, por casualidad, se choquen con un mural que homenajea a Pelé, un jugador único y uno de los mejores de la historia del fútbol. Pero el brasileño no se encuentra solo. En la pared de enfrente se honra a otro jugador histórico, pero olvidado; un pionero del que todavía se desconocen muchas cosas: Andrew Watson, el primer futbolista negro en disputar un partido como internacional, y una figura que ayudó a popularizar y a explicar en el siglo XIX el nuevo juego de pases y carrera que dejaba atrás las individualidades que predominaban en el fútbol.

Watson nació en 1856 en Georgetown, la capital de lo que hoy es Guyana, una antigua colonia británica ubicada en la costa norte de Sudamérica. Su madre fue esclava, pero la liberaron cuando era una niña, y su padre era un abogado escocés que trabajaba para una empresa de exportación involucrada en el comercio de esclavos. Con solo dos años se mudó a Inglaterra con su familia, que tenía una buena situación económica y, además, contactos importantes (por ejemplo, tenía un primo que fue primer ministro), lo que le llevó a estudiar con la élite del Reino Unido. A partir de ahí empezó su contacto con el balón.

En 1875, con 18 años, se mudó a Glasgow para estudiar en la universidad. Un año después montó un negocio y decidió centrarse en el fútbol, su pasión. Sin embargo, apenas había jugado a este deporte. En esa época el fútbol todavía no estaba profesionalizado. De hecho, todavía no había unas reglas únicas que se siguieran a nivel internacional.

Durante los 14 años que fue futbolista pasó por equipos escoceses e inglés, como el Bootle de Liverpool (era el principal rival del Everton), el Parkgrove FC de Glasgow y el Queen’s Park, que en ese momento estaba considerado como uno de los mejores clubes del mundo. Su compromiso con sus equipos era alto: invirtió en el Parkgrove lo que hoy equivale a más de 800 mil euros que obtuvo de la herencia de su padre.

Jugador de clase

Sus cualidades futbolísticas no pasaban desapercibidas. En la prensa se le calificaban como un jugador de "primera clase" que tenía "un juego muy honesto". Greg O’Brien, fundador del Museo de Fútbol Escocés, explica para la BBC que se le presentaba como "un campeón de fútbol, no solo por su destreza como jugador, sino como un hombre negro que jugaba lo que era básicamente un juego de blancos en ese momento. Fue un pionero".

Uno de sus principales hitos fue convertirse en el primer futbolista negro que disputó un partido internacional. Fue llamado tres veces para jugar con la selección escocesa y, en uno de ellos, participó en la histórica victoria de Escocia sobre Inglaterra por 5-1.

Sin embargo, la gente tenía muy presente el color de su piel. En la prensa de la época se explica que recibía "insultos vulgares por parte de jugadores espléndidos y de mal genio". Pero esta actitud no frenó su carrera ni sus logros. En el Queen’s Park ganó tres Copas de Escocia, fue el primer jugador no inglés invitado para jugar en el Corinthians (un exclusivo club londinense para hombres de clase alta), y también fue el primer futbolista negro en disputar la FA Cup. Pero fue el primer jugador de color en muchas cosas más: capitán, ganador de la copa nacional, inversor, oficial de partido o administrador.

Mural de Andrew Watson en Glasgow frente a otro de Pelé.

Enseñó un nuevo estilo de juego

Los logros de Watson no se quedan ahí. Fue un pionero que ayudó a popularizar el juego de pase y carrera, un nuevo estilo que evolucionaba la forma de jugar y dejaba atrás el juego individual del regate. Por eso, cuando llevaba seis años jugando al fútbol, ya era considerado como uno de los jugadores más talentosos y respetados. O’Brien afirma que "todo el ADN del fútbol mundial se originó con Watson".

De hecho, la famosa victoria por 5-1 sobre Inglaterra en Hampden Park (donde hay otro mural de él) en la que él participó, convenció a los ingleses de que tenían que cambiar de estilo de juego. También fue enseñando esta nueva forma de jugar allí por donde pasaba, razón por la que se le considera un actor importante que ayudó a cambiar el fútbol.

"Si eliminas a Watson, ¿qué habría pasado con el juego?"

Tras su retirada del fútbol trabajó para una empresa marítima en la que llegó a ser ingeniero jefe. Tras su muerte en 1921, de la que se cumple 100 años, no tuvo casi homenajes. De hecho, a pesar de las investigaciones, todavía se desconocen muchas cosas de él. Por ejemplo, durante muchos años no sé sabía dónde estaba enterrado, hasta que se descubrió su tumba en Richmond, al suroeste de Londres.

Aunque en estos 100 años Watson no ha tenido el reconocimiento que merece, las personas que se han encargado de investigar su vida tienen clara su relevancia e influencia en el fútbol. "Puedes ver cualquier partido de fútbol que se juega en cualquier parte del mundo, por cualquier persona de cualquier género, etnia o cultura, y el fantasma de Andrew Watson te mirará con desprecio, porque están jugando su juego. Watson es el futbolista negro más influyente de todos los tiempos. No hay nadie que se le acerque", explica O’Brien.

Llew Walker, autor de un libro sobre Watson, va más allá en declaraciones a la BBC: "Si eliminas a Andrew Watson de la línea de tiempo del fútbol, y no solo lo borras de los libros de historia como se hizo anteriormente, ¿qué habría pasado con el juego?".

El mural de Watson que está frente al de Pelé fue vandalizado en abril de este año con frases racistas.