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Real Valladolid o cuando el límite salarial no es garantía de nada

El conjunto blanquivioleta tiene el segundo tope más alto de Segunda tras consumar su descenso sin ser uno de los tres más bajos.

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Real Valladolid o cuando el límite salarial no es garantía de nada

Señalado de antemano como uno de los principales favoritos para el ascenso a Primera División, el Real Valladolid lo está también desde el punto de vista económico, después de que este periódico pudiera adelantar que dispondrá del segundo límite salarial más alto de toda la Segunda, 29,03 millones de euros, cifra que supera únicamente (y por poco) el Eibar, cuyo techo de gasto para la presente temporada es de 30,16.

Esto, sin embargo, puede no ser decisivo, y si no que se lo pregunten a Ronaldo. No en vano, desde la llegada del brasileño a las oficinas del José Zorrilla nunca los presagios que pudieran ser hechos con las cuentas en la mano se cumplieron. Ni en las dos primeras temporadas, en las que el equipo consiguió mantenerse en Primera, ni el pasado verano, cuando terminó dando con sus huesos en la categoría de plata tras un curso aciago.

Cuando el club pasó de las manos de Suárez a las de Nazário, en el verano de 2018, el gasto posible de la entidad era el más bajo de toda la Primera División, 23,88 millones de euros, una circunstancia pese a la cual se logró la decimosexta posición. Mientras, en la 2019-20, el Real Valladolid era el penúltimo en la escala salarial, superando sus 32,03 millones únicamente al Mallorca, pero lo acabó contrarrestando con el decimotercer puesto.

Caso distinto fue el año pasado, en el que las circunstancias especiales provocadas por la pandemia redujeron el margen de maniobra de otros clubes frente a la evidente mejora del blanquivioleta, que vio su techo de gasto aumentado a 49,3 millones, reducidos en una revisión posterior a 47,2. Ambas cifras servían para superar a siete equipos… de los cuales, tras una importante inversión, solo uno, el Eibar, quedó por debajo del vallisoletano.

No siempre suben los más ricos

Prácticamente desde su llegada, Pacheta ha advertido de que las diferencias económicas en Segunda División son mucho menores que en la máxima categoría entre los primeros y los últimos, y razón no le falta. De hecho, mientras en Primera el título suele ir a parar a uno de los tres más ricos, en Segunda los ascensos no siempre son para los tres con mayor capacidad, aunque evidentemente ayude. Y ejemplos de ello hay varios.

El Leganés es el último, después de disponer del segundo mayor techo de gasto la temporada pasada (26,7), superando a Mallorca (19,05) y Rayo Vallecano (16,41), que fueron quienes al final festejaron. Más ejemplarizante es lo acontecido en la 2019-20: ascendieron el Huesca (cuarto, con 16,3), el Cádiz (décimo, con 9) y el Elche (decimoctavo con 5), dejando con el molde a Girona (29,2), Rayo Vallecano (19) y Almería (18,1).