RAYO VALLECANO

A Isi le sienta bien la Primera

El extremo se estrenó como goleador en la élite ante el Cádiz. Se ha ganado un sitio en el once y su sociedad con Balliu por la derecha funciona. Ya fue el pichichi franjirrojo el pasado curso.

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Isi celebra su primer gol en Primera.
JESUS ALVAREZ ORIHUELA DIARIO AS

A Isi Palazón le sienta muy bien la Primera. Le va como un guante. El extremo murciano comenzó la temporada siendo titular en el Pizjuán, aunque Merquelanz se hizo con el puesto las tres siguientes jornadas (Real Sociedad, Granada y Levante). Sin embargo, la lesión del guipuzcoano le brindó una nueva oportunidad e Isi la ha exprimido, hasta el punto de convertirse en uno de los artífices de la gran racha del equipo. Ha estado presente en el once alineado por Iraola en las tres últimas victorias franjirrojas (Getafe, Athletic y Cádiz) y ha tenido un papel protagonista.

Sin ir más lejos, el de Cieza participó en todas las jugadas de los goles contra los de Cervera. Hizo una pared con Trejo, justo antes de que el Chocota la repitiera con Balliu, en lo que terminaría siendo el 1-0. Después, Isi volvió a la andadas e hizo otra pared con el lateral derecho para que éste asistiera a Falcao en el 2-1. Quedaba demostrado, así, que su sociedad con Balliu funciona a la perfección. No obstante, lo mejor aún estaba por llegar. El murciano se deshizo de Sobrino y Cala antes de armar la zurda y mandar un misilazo a la escuadra para marcar el definitivo 3-1. Esta diana era su consagración en la élite. "Es un sueño hecho realidad", confesó.

Isi la celebró con el dedo índice hacia el cielo. Era su primer gol de la temporada y el primero en la máxima categoría. Además de una obra de arte para enmarcar. La de un 'currante' del fútbol porque el extremo ha pasado de jugar en los campos de Segunda B, con la Ponferradina (18-19), a los de Primera, defendiendo la Franja (21-22) en apenas tres temporadas. Una trayectoria en la que ha ido dejando pinceladas de su tremendo potencial. De hecho, la pasada campaña —la del ascenso— se convirtió en el pichichi del Rayo, con nueve tantos en la liga regular y uno más (el de la ida ante el Girona), en el playoff.