FEMENINO | MADRID 0-2 ATLÉTICO

El Atlético tumba al Real Madrid y toma el mando en la capital

Deyna Castellanos abrió la lata en el 4' tras un error garrafal de la defensa blanca. Y Banini remató la faena ante un Madrid al que sólo le faltó puntería.

0
El Atlético tumba al Real Madrid y toma el mando en la capital
CHEMA DIAZ DIARIO AS

Este Atlético va muy en serio. Las rojiblancas, que golearon (5-0) al Rayo en la primera jornada, siguen imparables en una temporada que arranca de ensueño. Dos de dos derbis posibles llevan así en su bolsillo, con un segundo gran triunfo en el enfrentamiento ante el Real Madrid. El equipo de Óscar Fernández se sienta así en el trono capitalino, que se disputaba en este derbi ante el cuadro blanco tras un triunfo para cada lado en la pasada temporada. Deyna Castellanos y Banini lo hicieron posible con sus goles.

El partido se levantó con ánimo de fiesta madridista en la grada y con preocupación para las blancas sobre el campo. El conjunto de Aznar se presentó dubitativo. Y ello le condenó a remar con el marcador en su contra desde muy pronto (4'). La encargada de ponerle contra las cuerdas fue Deyna Castellanos, que aprovechó un mal despeje de Ivana Andrés tras un fallo garrafal de la defensa local para abrir la lata.

La estrella venezolana, que lleva dos goles en dos partidos y pide paso como estrella de la Primera Iberdrola, hizo buena la presión alta de su equipo. Era el plan que había marcado Óscar Hernández, que vio su guión peligrar en un arreón del Madrid tras el gol de Deyna. Las blancas se vinieron arriba entre carreras y desbordes de infarto de Athenea e internadas de peligro de Esther, que obligó a Lindahl a sacar su mejor versión para evitar el empate.

El Atlético anotó el aviso y quiso poner remedio con un buen pose defensivo y las ideas muy claras en ataque, con el chip del contraataque activado ante cualquier oportunidad. En esto pusieron gran entusiasmo sus dos piezas arriba, Ajibade y Deyna, que compaginaron la gran velocidad de la primera y la calidad de la segunda para increpar a Misa en la meta madridista. Pese a ello, no pudieron ampliar su ventaja al descanso. Y lo cierto es que el 0-1 sabía a poco para ambos equipos, que dejaron sobre el verde una bonita batalla durante la primera parte.

Banini sentenció a un Real Madrid sin pegada

Aznar y Óscar Fernández añadieron pólvora en el segundo tiempo, con la entrada de Asllani y Kgatlana. Esta última dejó su carta de presentación en forma de galopada que pudo suponer el 0-1 nada más saltar al campo. También aportó frescura la delantera sueca en el equipo blanco, que se atascó en los metros finales al tiempo que al Atleti le anularon un gol por fuera de juego.

El Real Madrid apretó más en la segunda parte. No faltaban ocasiones. Sí puntería. El brillo de sus jugadas, con una calidad desmedida de Athenea por el costado zurdo, se iba perdiendo conforme el balón entraba en el área rojiblanca. En esto no titubeó el Atlético, que con muy poco había marcado el primero y que no falló en el área para hacer el segundo cuando el Madrid disfrutaba de sus mejores minutos en la segunda parte.

El premio personal en el 0-2 fue para Banini, que se había puesto el mono de trabajo en la medular y redondeó su gran partido con su primer gol como rojiblanca. Un tanto cruel para el Real Madrid. Las blancas no bajaron los brazos, pero empezaron a mostrar cierto bloqueo mental en sus caras. La diana se resistió y se resiste en esta Liga, en la que aún no han marcado. Y tampoco han ganado. Para la victoria habrá que esperar, como mínimo, a la siguiente jornada ante el Granadilla, tras el parón de selecciones.

A este periodo sí que se marchará con las mejores sensaciones el Atlético, que ha arrancado como un tiro la temporada. Las rojiblancas llevan dos de dos victorias posibles, con el aliciente que supone el triunfo en el derbi. Las ilusiones son máximas de cara a una Liga en la que esperan recuperar su condición de Champions. El Madrid espera ser uno de sus rivales en esa lucha europea, aunque para ello deberá de pulir su juego sobre el verde. O, mejor dicho, su puntería...