CELTA

Jorge Sáenz despierta de su pesadilla

El central regresa al Valencia tras dos años cedido en el Celta. En la segunda temporada no ha disputado ningún minuto y el club vigués lo ha marginado.

Jorge Sáenz posa con un balón del Celta en el vestuario del equipo vigúés durante su presentación.

En el verano de 2019 estaba considerado como uno de los centrales más prometedores del fútbol español. Con 22 años había disputado más de 100 partidos en Segunda con el Tenerife y el Valencia lo compró por 2 millones de euros. La cesión al Celta se presentaba como una fórmula interesante para foguearse en Primera, pero a Jorge Sáenz le toca este verano reiniciar su carrera desde cero tras dos años como celeste.

El zaguero tinerfeño ha puesto el punto final a una experiencia para olvidar en Vigo. Llegó formando parte del paquete de la ‘Operación Maxi Gómez’ y todo se empezó a torcer desde el principio. Su debut en Primera no duró ni un cuarto de hora porque fue expulsado en el minuto 11 contra el Granada, en la cuarta jornada. La tarjeta llegó como consecuencia de aquella fugaz norma de que cualquier pisotón en el tendón de Aquiles recibía el máximo castigo arbitral.

Suplente con Fran Escribá y con Óscar García, que lo utilizó más de mediocentro que de central, el defensa cedido por el Valencia cerró su primer curso en las Rías Baixas con siete participaciones en LaLiga y dos en la Copa del Rey. Un pobre balance, aunque infinitamente mejor que el del curso que acaba de terminar.

Apartado

Sáenz se ha pasado la temporada 2020-2021 en blanco. No entró en los planes de Óscar ni tampoco en los de Eduardo Coudet, que fue más allá que su antecesor en el banquillo olívico. El Chacho, de acuerdo con el club, marginó al canario y a David Costas para forzar su salida en enero y que no se aferraran a sus contratos al igual que había sucedido en el mercado de verano. Sin embargo, los dos centrales no cedieron ante medidas de presión como ejercitarse al margen de sus compañeros, sin disponer de balones y con la única compañía de un preparador físico.

El castigo, con oscilaciones en su intensidad, se mantuvo hasta la última jornada. Coudet convocó a toda la plantilla para el partido de clausura contra el Betis, incluso a los lesionados, pero dejó fuera de la lista a Sáenz, Costas y Emre Mor, que en la primavera pasó a engrosar la lista de marginados. Así se cerró la etapa del canario en Vigo. Dos años de pesadilla en los que en ningún momento levantó la voz (el Celta no le permitió realizar declaraciones esta campaña) y que buscará olvidar en su regreso a Valencia, donde tiene firmado hasta el 2024.