CELTA

Santi vuelve a ser una mina

El delantero resurge tras una temporada para olvidar e iguala su mejor registro anotador en Primera. Entre Liga y Copa suma los mismos goles que Aspas.

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Santi Mina, jugador del Celta, celebra su primer gol contra el Barcelona en el Camp Nou.
ALBERT GEA REUTERS

En la interminable lista de ‘milagros’ obrados por Eduardo Coudet sobresale el rendimiento de Santi Mina. El delantero vigués es el máximo realizador del Celta desde que el Chacho reemplazó a Óscar García. Un dato difícil de imaginar antes de la llegada del técnico argentino al banquillo de Balaídos.

El ‘22’ suma esta campaña 13 tantos (12 en LaLiga y 1 en la Copa del Rey) y todas sus dianas menos una las ha firmado a las órdenes de Coudet. El bonaerense ha recuperado para la causa celeste a un atacante que no estuvo a la altura de lo esperado la pasada campaña, la de su regreso a casa. Tras formar parte de la ‘Operación Máxi’, cerró la temporada 2019-2020 con 8 goles (2 de ellos en Copa) y su falta de acierto fue uno de los motivos que condenó al Celta a sufrir hasta el último minuto de la última jornada para mantenerse en Primera.

Distanciado de Óscar, el punta formado en A Madroa ha sido el indiscutible compañero de Iago Aspas en la delantera diseñada por el Chacho. Las dos referencias ofensivas del cuadro olívico se van a jugar el sábado ante el Betis el honor de terminar el curso como mejor artillero del Celta. Están empatados a 13 dianas (el moañés solo ha marcado en LaLiga). Desde que el ‘10’ volvió a Vigo en el verano de 2015, el mismo mercado de la salida de su actual socio rumbo al Valencia, siempre ha sido el máximo goleador del equipo.

El doblete de Mina en el Camp Nou el pasado domingo le ha permitido igualar su mejor registro en Primera, los 12 tantos que logró en LaLiga 2017-2018 con el cuadro che. En aquel ejercicio a las órdenes de Marcelino García Toral en Mestalla, también festejó tres goles en la Copa. Alcanzar o incluso batir los 15 ‘chicharros’ que tiene como marca personal en la élite será otro aliciente en la última jornada para el resucitado killer vigués.