Las Palmas

Jesé lucha contra sí mismo para ser el líder de Las Palmas

En 11 partidos apenas ha marcado un gol, y de penalti. El club piensa en él como comandante junto a Jonathan Viera de la futura lucha por el ascenso.

Jesé lucha contra sí mismo para ser el líder de Las Palmas
Carlos Diaz-Recio Diario AS

En el pasado mercado invernal, Las Palmas eclipsó por completo el resto de operaciones de Segunda División cuando, con la bocina final a punto de estallar, anunció la llegada de Jesé Rodríguez. El atacante grancanario, otrora una de las grandes esperanzas del fútbol patrio cuando vistió la camiseta del Real Madrid, se encontraba sin equipo en su isla natal, donde andaba ejercitándose en solitario cuando firmó hasta el final de la presente temporada su segundo vínculo con el equipo amarillo.

 Una vez ultimada su puesta a punto, Jesé pasó a ser un futbolista capital para Pepe Mel. “En mí tendrá a un aliado, un amigo. Alguien que le ayudará en todo lo que pueda”, escenificó el entrenador de Las Palmas para darle la bienvenida al propio Jesé Rodríguez a su nuevo equipo. Según confesó el presidente del club, Miguel Ángel Ramírez, una conversación de Mel con el futbolista fue decisiva para que se materializara este mediático fichaje.

Desde que debutara en la 26ª jornada, victoria insular ante el Cartagena (2-0), Jesé apenas se ha perdido un partido (Málaga, 1-1), y porque fue expulsado unos días antes en Oviedo. De hecho, antes de la cita ante el conjunto andaluz, acumulaba siete titularidades consecutivas en tándem con Araujo en el frente de ataque de Las Palmas.

Jesé celebra con Araujo el gol que este le metió el domingo a la Ponferradina.

De momento, Jesé acumula participaciones en 11 partidos ligueros, 9 de ellos como titular, en los que le dio tiempo a marcar un gol, de penalti y contra el Lugo, y regalar otros dos en 801 minutos sobre el césped, que se incrementarán este sábado durante la visita al Alcorcón.

Ansiedad.

De momento, el vestuario aprecia su esfuerzo y la labor tutorial que ejerce con algunos de los futbolistas más jóvenes del plantel en los partidos y en la intimidad de la Ciudad Deportiva. Presa de su ansiedad por marcar y agradar, marró una clara ocasión contra le Ponferradina el domingo pasado y se le vio discutir con Maikel Mesa por el penalti que lanzó y marcó el centrocampista tinerfeño. Para compensarlo, un arrastre suyo a la defensa berciana fue clave en el 2-0 de Araujo.

Disciplinado hasta el extremo, acaso consciente de afrontar su última oportunidad de cortar por lo sano su caída en desgracia, resulta evocador su esfuerzo defensivo, el primero a la hora de presionar, y su cabezonería en marcar y repartir juego a partes iguales, despejando como el más rudo de los centrales cualquier duda en cuanto su implicación.Se le exige, en cualquier caso, mayor acierto de cara a la portería rival.

Ángeles y demonios se posan por igual en los hombros de Jesé, tan contento como el que más con su entrenador. Las renovaciones de ambos, cuyos contratos acaban en junio, no pasan de momento de las buenas intenciones. La idea de juntar al propio Jesé con Jonathan Viera, firmado como está a partir de diciembre, seduce sobremanera en los despachos insulares. En el imaginario colectivo de club y afición se les observa, junto con Mel, al timón del barco con el que Las Palmas navegue hasta Primera División.