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El futuro de Sergi Roberto se retuerce

El empuje de Ilaix Moriba, la polivalencia de De Jong y Pedri, el crecimiento de Dest y el posible aterrizaje de Emerson dejan un panorama muy complicado para el de Reus.

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Sergi Roberto pelea un balón con Darwin Machís durante el partido de LaLiga Santander entre el Barcelona y el Granada.
Gorka Leiza DIARIO AS

Sergi Roberto cumplió ante el Granada su partido número 301 con la elástica blaugrana. Sólo por este hito merece un reconocimiento aparte, pero además estamos hablando de uno de los cuatro capitanes de la plantilla y el autor de uno de los goles más mediáticos en la historia reciente del FC Barcelona: el sexto de la remontada ante el PSG en los octavos de la Champions.

Sin embargo, esta temporada está siendo especialmente complicada para Sergi Roberto. Empezó sin encontrar una posición clara en la pizarra de Ronald Koeman, compitiendo con Sergiño Dest en la banda derecha, y con muy pocas opciones en el mediocampo, sobre todo por la polivalencia de un sorprendente Pedri, que jugaba en cualquier posición del campo y en todas cumplía con creces. Sin embargo, el de Reus supo convencer al técnico holandés gracias a su capacidad de sacrificio y trabajo, ganando terreno a un Dest, que cometía excesivos pecados de juventud, hasta que llegó el fatídico partido ante el Atlético Madrid en el Wanda (1-0) donde Sergi Roberto sufrió una grave lesión en el recto femoral de su pierna derecha, dejándole más de dos meses en el dique seco. El infortunio, y las prisas por reaparecer, quiso que tras dos partidos, volviera a recaer de la misma lesión, teniendo que pasar dos meses más fuera de los terrenos de juego.

Ahora ha vuelto, pero con muchas más dudas sobre su juego. Sin la profundidad de Dest, su juego por la banda empieza a hacer aguas, ya que en el nuevo dibujo, 3-5-2, ha de ser mucho más incisivo arriba e intentar abrir campo, al tener las espaldas cubiertas por Mingueza. Sin embargo, Sergi Roberto se ha mostrado poco profundo y sin recursos en su nuevo rol, demostrando carencias evidentes para aportar juego en la fase de transición. Su partido ante el Granada fue la prueba evidente de que sus virtudes no se adaptan a las necesidades que tiene ahora el equipo. Es cierto que nadie le puede negar su capacidad de sacrificio y trabajo, pero el equipo necesita producción en las bandas, y con Sergi Roberto apenas existe juego exterior trascendente y ya no digamos desequilibrio.

El de Reus se encuentra además en una encrucijada importante en su carrera. Finaliza contrato el próximo 30 de junio del 2022, con una cláusula de 500 millones de euros, y el club le ha ofrecido la posibilidad de renovar un año más a la baja, pero el canterano quiere un mínimo de dos años para firmar.

Sin embargo, dentro de la secretaría técnica hay muchas dudas sobre el futuro de Sergi Roberto: la aparición de Ilaix Moriba, el crecimiento de Dest, la polivalencia de De Jong y Pedri y el posible aterrizaje el próximo verano del ahora jugador del Betis, el brasileño Emerson, dejarían pocas opciones al canterano en el ecosistema blaugrana. De ahí, que el club tenga muy claro cuáles son las prioridades en las apuestas y cuáles son mucho más secundarias. En esta tesitura, el futuro de Sergi Roberto podría estar más lejos que cerca del FC Barcelona.