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Luan Capanni: O rei do cartao amarelo

El delantero brasileño vio en Tarazona su cuarta amarilla, cuando llevaba solo 40'' en el campo. Tres de ellas han sido por golpear con su brazo en la cara

Santander
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Luan Capanni: O rei do cartao amarelo
Nacho Cubero Diario AS

Luan Capanni batió el domingo su propio récord: a los 40'' de haber ingresado en el terreno de juego ya fue sancionado con una tarjeta amarilla. Contra el Leioa tardó un poco más, 7', frente al Laredo se fue a 13' y en el duelo con el Sanse ya estaba amonestado a los 10' de entrar en juego. Todo un caso. Sobre todo si tenemos en cuenta que es delantero, que lleva una media de una tarjeta amarilla por cada hora que está en el terreno de juego y que, por si faltaba algo, tres de las cuatro han sido por golpear en la cara con el codo o con la mano, como en Tarazona, en la cara de un rival. Y ha tenido suerte el paulista, porque tanto el domingo pasado como contra el Laredo los colegiados le perdonaron la expulsión por sendos codazos que merecieron por lo menos la segunda amarilla. Y en el caso de Tarazona, un penalti en contra porque golpeó la cara de Pelón dentro del área propia.

'Impactar con el brazo en un adversario de forma temeraria' (Tarazona-Racing), 'Golpear a un adversario con el codo de forma temeraria' (Racing-Sanse), 'Golpear a un adversario con la mano en el rostro de forma temeraria' (Racing-Laredo). Así definen los árbitros de los partidos en las actas la razón por la que sancionaron a Capanni. El día del Leioa la amonestación se salió de la norma, la hizo con la pierna y no con el brazo: 'Derribar a un contrario en la disputa del balón'.

El míster, esta vez contra el Laredo, trata de controlar los ímpetus del brasileño una y otra vez.

El repaso de las imágenes del primer minuto de juego de la segunda mitad en el Municipal de Tarazona permite observar como nada más cometer la falta el brasileño, Aritz Solabarrieta, que está teniendo una paciencia franciscana con él, le pide que se acerque a su posición y de manera muy calmada le dice gráficamente, con la cabeza y con el dedo índice de su mano derecha, 'no, no, no'. No es la primera vez que le llama la banda para reconvenirle en el mismo sentido (lo hizo, por ejemplo, dos veces contra el Laredo) y también han hablado con él los responsables técnicos del club en La Albericia. Da igual, Luan promete que no lo volverá a hacer, que extremará el cuidado..., pero sus brazos parecen tener tener vida propia.

El rendimiento del paulista, cedido por el Milan en el mercado invernal, tampoco está siendo el que se esperaba en lo futbolístico. Suma 239' de juego en ocho partidos, solo uno de titular, el de Amorebieta, y en ninguno de ellos se le recuerdan acciones especialmente meritorias en ataque. Ni goles ni remates que merezcan ese nombre. Es muy joven, llevaba un año sin jugar un partido oficial cuando llegó a Santander y siempre se había desenvuelto en categorías inferiores y no había competido contra jugadores de categoría sénior. Necesita tiempo, es cierto, pero de momento ha perdido dos meses.