REAL MADRID

Las decisiones de Zidane que han levantado al Real Madrid

En la victoria ante el Liverpool se confirmó el triunfo táctico del francés sobre Klopp. Una muestra más de su capacidad para navegar contracorriente.

Ser entrenador del Real Madrid no es sencillo, aunque en la primera etapa de Zidane este lo hiciera parecer banal. El francés recogió a un equipo apagado y lo convirtió en campeón de (casi) todo. Ganar tres Champions League en dos años y medio no es algo trivial y en esas hizo las maletas. Sin él, y sin Cristiano Ronaldo, la nave blanca naufragó y regresó menos de un año después dispuesto a abrir las aguas hacia el éxito de nuevo. Sin embargo, las dudas, y la falta de gol, se apoderaron de su Real Madrid 2.0.

El parón sanitario sirvió de bebida energética (el Barça de Setién marchaba primero cuando la COVID-19 entró en escena) para un equipo que acabó levantando la Liga 34, pero este curso Damocles y su espada cargada de dudas volvieron a sobrevolar al conjunto blanco. Un inicio de temporada irregular tanto en competición doméstica como en Europa, acompañado del Alcoyanazo copero y la caída ante el Athletic en la Supercopa, colocaron a Raúl y Löw (Pochettino, el otro futurible, ya estaba en el PSG) en el escenario. Las voces que le acusaban de no renovar al equipo aparecieron de nuevo. Pero Zidane verbalizó un golpe sobre la mesa como pocas veces se le recuerdan ("¿Qué quieres, que dejemos la temporada?", espetaba en la flash interview tras despedirse de la Supercopa) y mostró su enfado. Ahora, el Madrid marcha a tres puntos del Atleti, líder en Liga, y tiene encaminado el pase a semifinales de la Champions. Un triunfo, el logrado ante el Liverpool, que llega gracias a varias decisiones que ha ido tomando y que ahora detallamos.

Confianza plena en sus hombres

"Creo que se ha infravalorado a mi equipo. Confío mucho en mi equipo y sé lo que puede dar. Pero eso no lo podemos cambiar. Sólo podemos trabajar día a día. Nosotros nunca damos las cosas por perdidas mientras haya vida. Vamos a pelear por todo". Así se explica el sentir de Zidane, con sus palabras en la previa del Madrid-Liverpool. Zizou confía en sus hombres plenamente y no solo por las declaraciones que repite hasta la saciedad en ruedas de prensa.

El principal logro, quizá, haya sido resucitar al, para muchos, mejor centro del campo del planeta: Casemiro-Kroos-Modric. El trío, ahora pulmón, corazón y cerebro del madridismo, pasó por momentos complicados entre 2018 y 2019. El alemán fue el que mayores críticas recibió, pues la 2018-19 realizó una temporada para olvidar. Renovó y se llegó a dudar de esa decisión, pero no Zidane, que no entiende su once sin el interior. A Modric, principalmente a comienzos del curso pasado, no dejaba de mirársele el carné de identidad, pero la confianza y la gestión de minutos han servido de multivitamínico a un jugador que poco tiene que envidiar al Luka Balón de Oro de 2018. El grito en el cielo por Case fue de menos decibelios, pero bajo el ala del francés se ha convertido en un todocampista de batería eterna.

Capacidad de adaptación

Por otro lado, tenemos las variantes tácticas que ha puesto en práctica. La palabra alineador ha acompañado a Zidane a lo largo de su carrera en los banquillos, pero el marsellés no ha dudado a la hora de decidir. Si en su primera etapa adaptó al equipo al momento y convirtió a Isco en titular (cuatro centrocampistas) en detrimento de Bale en partidos de tronío, véanse las finales de Champions de Cardiff (1-4 a la Juventus) y Kiev (3-1 al Liverpool), en su regreso ha utilizado varios dibujos. El 4-3-3 es su esquema fetiche, pero el 3-5-2, especialmente con Lucas Vázquez de carrilero, ha tomado protagonismo en algunos tramos de la temporada.

Y con Lucas tenemos otra gran decisión. La ola de bajas que ha tenido que afrontar las ha ido subsanando con lo puesto. Sin laterales derechos, el gallego se convirtió en un parche y de ahí ha pasado a indiscutible y a candidato máximo a la Roja en convocatorias futuras. Al igual que Nacho, sin minutos y cerca de salir en verano y ahora capitán general en ausencia de Ramos y Varane. Ante el Liverpool, su partido fue mayúsculo. La baja del capitán por lesión y del francés por COVID a última hora no trastocaron su plan inicial y mostró confiar tanto en Nacho como en Militao, en lugar de blindarse con defensa de tres.

Resurrecciones

Por último, los goleadores de este martes, pues Vinicius y Asensio merecen capítulo aparte. Comencemos por el final. En la mente de Zidane en todo momento estuvo colocar a Marco como parte de su nuevo tridente. Pero una terrible lesión le dejó sin este en su primera pretemporada. En período de adaptación tras la recuperación fue largo y el cañón del extremo se apagó. El gol desapareció y, por momentos, su fenomenal disparo. Pero en las últimas fechas, Asensio ha devuelto la confianza a su técnico en forma de renacimiento. Con seis, ya es el segundo máximo goleador del equipo y "los balones que antes daban en el palo ahora entran", como reconoció el mismo. Cuatro partidos seguidos viendo puerta y la sensación de que Asensio ha vuelto para quedarse.

En tanto que Vini es su caso más especial. El brasileño explotó con Solari y el regreso de Zidane, de la mano de la lesión ante el Ajax, le dejó sin Copa América. Desde entonces ha vivido una auténtica montaña rusa en la que pasaba de titular a agitador con momentos de ostracismo. Parecía que Rodrygo le adelantaba por la derecha, esa banda en la que Vini no se encuentra cómodo, pero los problemas físicos perennes de Hazard le dejaron abierta la puerta de la izquierda. Zidane se la ha dejado entreabierta y las horas de trabajo posentrenamiento, con la puntería como tarea extraescolar, se han convertido en un doblete titánico contra el Liverpool. Control en carrera y definición y disparo de primeras. Dos goles que le convirtieron en el MVP de este martes y en pesadilla de Klopp. Y es que ese es su mayor debe, la clarividencia de cara a puerta. Una obsesión que trabaja, en ocasiones, con Zidane como ayudante. El marsellés no está teniendo una segunda etapa en el banquillo blanco sencilla, pero está claro que sabe cómo torear los problemas y hacer funambulismo. Y este sábado (21:00 horas), el Clásico.