EIBAR

Eskozia La Brava is different

La Peña armera anima desde hace varios partidos al equipo desde fuera del estadio, consciente de que sus dimensiones permiten escuchar su aliento a los jugadores aún sin ver el partido.

Eskozia La Brava is different

Hay cosas que nunca cambian. El Eibar atraviesa una muy mala situación en la tabla, es cierto, pero desde luego el equipo entrenado por José Luis Mendilibar no podrá quejarse jamás de una afición que hace no demasiados años de dejaba la garganta en Segunda B para apoyar a los suyos. Los tiempos han cambiado, y mucho. La pandemia calló sus gargantas en Ipurua, pero no así sus ganas de animar. Por eso, han decidido apoyar al equipo con sus gritos desde fuera de un estadio que, por su peculiaridad, admite una buena acústica aún sin estar dentro.

Ya lo captaron hace varias semanas las cámaras de Televisión, enfocando a unos jugadores perplejos que no sabían de dónde venían los jaleos de sus aficionados. As ha hablado con Joseba Combarro, presidente de la Peña, y nos comenta que “seguíamos haciendo comidas cuando se podía en las previas de los partido, pero decidimos dar un paso más. A través de las redes sociales tenemos iniciativas, pero nos quedaba esa espinita de poder hacer algo más”, dice.

Su apoyo incondicional en peores épocas nunca ha fallado, y no se podían permitir dejar al equipo solo en estos momentos, cuando otros hubieran arrojado la toalla. “Nos pusimos en la puerta 3, y no se veía nada, pero nos ofrecieron otra puerta, con distancias, mascarilla y toda la seguridad y parece que el aliento llegó incluso al árbitro, que llegó a pensar que los gritos venían desde dentro del campo”.

Tras aquél primer partido contra el Valladolid, cada vez más gente de Eskozia La Brava se está animando a acudir al partido incluso sin poder verlo. Huesca y Villarreal fueron testigos de ello. “Es importante animar. Hay que seguir, sobre todo en estos momentos que es cuando los jugadores más lo necesitan”. Reconoce que el club les ha “agradecido mucho” sus ánimos, mientras que otros les preguntan si “están locos por animar a una puerta en lugar de al equipo, desde un sitio en el que no se ve nada”.

Es tal y tan demostrada la devoción de la peña por el club de sus amores que quieren transmitir su “ánimo a los jugadores y al cuerpo técnico, porque es lo que hace falta en estos momentos. Vamos con ellos a muerte”.

Desde luego, ésta peña hace bueno el lema que campa en Ipurua que dice aquello de “another football is possible”. Y lo es, pero sobre todo gracias a ellos. El Eibar tiene un tesoro en su propia casa.