ESPANYOL-SABADELL | LA CONTRACRÓNICA

Espanyol, burócrata infalible

RdT pone el sello a otro día en la oficina para el equipo de Vicente Moreno, que ganó gracias a su primer gol de córner y luego sufrió ante el Sabadell.

David López y Puado.
GORKA LEIZA

El sello perico. Como el funcionario experto que domina su trabajo y lo conoce al dedillo, con esa cara de vinagre pero con una suficiencia pasmosa, el Espanyol sumó otra victoria en LaLiga SmartBank y sigue encaminado hacia el ascenso directo. Le bastó un gol de cabeza de Raúl de Tomás al servicio de un córner, la primera diana desde la esquina del curso, suerte que marcó la diferencia ante el Sabadell, con un aviso al poste en el primer tiempo de Cabrera. Donde no le llega el juego al Espanyol le llega ahora el balón parado, una nueva faceta que se echaba de menos. Y el sello lo puso RdT, su decimoquinto tanto.

Western. Hasta ese momento, el Espanyol había dispuesto de tres ocasiones claras de gol mientras que el Sabadell marcó en fuera de juego (milimétrico) y se había librado de un penalti por mano en el área a tiro de Puado. Los árbitros siempre son protagonistas en partidos que se deciden por detalles, y casi siempre caen del lado de un Espanyol que, como dicen los entrenadores rivales, es mejor en las áreas. Entre ellas, eso sí, hay un páramo, a veces florecido por Darder, Nico o Puado, otras en cambio seco como el decorado de un western, porque al Espanyol no le interesan los circunloquios para llegar al gol. Le basta un balón a la banda y un centro para esperar el acierto de sus rematadores.

Adrián Embarba.

La luz en la derecha. En esa trabajada y sufrida victoria, destacó el buen partido de Óscar Gil, especialmente en ataque con sus certeros centros en la primera mitad o en sus acciones defensivas, aunque los rivales encontraron espacios debido al despliegue ofensivo del alicantino. Un buen punto de partido para un jugador llamado a ser titular todo el curso, un buen escenario para que adquiera confianza y evolucione. Fue la luz en la banda derecha, en la que Embarba sigue desafortunado, un adjetivo que le acompaña desde diciembre cuando solo en Girona rindió al nivel que se espera.

Dos modelos. A quien le acompaña una estrella es a Puado, de nuevo el jugador más asentado sobre el campo, tan voluntarioso en defensa como asociativo y resolutivo en ataque. Sus compañeros le buscan constantemente, un halago para un futbolista que sigue creciendo. También genera expectación Dimata, que va acumulando minutos y demostrando que es un futbolista incómodo para los defensas, quienes casi siempre cometen falta, y de grandes habilidades en espacios cortos.

La pasión. No hubo más noticias del Espanyol. Sumó otra victoria que es lo que cuenta, acabó en su área defendiendo los centros de un Sabadell sin mordiente. Ahora mismo los de Vicente Moreno son burócratas que pasan las jornadas con oficio, conocedores mejor que nadie de la profesión, sin apasionarse pero siendo igual de rentables. Un camino que sigue su trance, esta vez a costa de un buen Sabadell.