Las Palmas

Pepe Mel: "El club fue muy claro: hay que salvar la categoría"

"Para eso está diseñada Las Palmas", afirma en Diario AS. En plena mala racha, no se esconde: "Soy el primer interesado en que el equipo gane".

Pepe Mel: "El club fue muy claro: hay que salvar la categoría"
Carlos Diaz-Recio UD Las Palmas

En tiempos de apagón informativo, tan necesario será siempre el discurso de Pepe Mel, abierto a todo y con el tiempo que haga falta. Puntual a su cita con el Diario AS de este jueves, descuelga el teléfono, cosas del COVID-19, a la hora convenida. Sin límite de tiempo ni discurso.

Con Las Palmas afrontando una de las semanas más convulsas del curso después de tres derrotas seguidas, sus declaraciones evitan confusiones. “El entrenador es el primer interesado en que el equipo gane porque ya sabe cuál es el primer puesto que se pierde cuando algo va mal”, dice antes de encarar el partido contra el Cartagena, con Rubén Castro al frente. “Todo el mundo entiende que Rubén Castro para mí es un jugador fetiche y yo jamás lo hubiera dejado ir. Pero no es que nadie le haya dejado ir, es que al final el jugador acepta la oferta más suculenta”, aclara.

Reconoce que la posibilidad de traer a Jesé surgió ya en noviembre. “El presidente también estaba en la guerra por Jonathan Viera, así que tampoco le di excesiva importancia”, desvela. Una conversación entre ambos desatascó el fichaje: “Nos ayudamos mutuamente. Sinceramente, espero que esté contra el Cartagena”.

Así se sucedió la conversación con este apasionado del fútbol inglés. Antes confirmó que "no hay debate en la portería, seguirá jugando Álex Domínguez":

En las malas rachas, como la que ahora atraviesa la UD, pocas veces reparamos en la psique de los entrenadores. ¿Cómo se encuentra usted a nivel moral?

Es una pregunta magnífica. Hay sentimientos encontrados. Por un lado tengo la desilusión de ver que hemos estado trabajando fuerte y que tuvimos ese arreón de tres partidos que nos dieron mucha confianza en nosotros mismos y la posibilidad y convicción de que podíamos ser protagonistas de la liga. De eso hemos pasado a que casi volvemos a la casilla de salida. Eso como entrenador te ‘come’ un poco. Volver ahí significa empezar de nuevo por la letra A, empezar con los mismos automatismos, volver a insistir en las mismas cosas, intentar penetrar de nuevo en la cabeza de los jugadores, retomar todo de nuevo… Me hubiera gustado seguir hacia delante, no volver hacia atrás. Cuando tienes la convicción de que si sigues hacia delante y das lo de atrás por sabido te vas a equivocar, se hace duro.

La responsabilidad de los fallos lleva las miradas al entrenador. El otro día, contra el Almería, cambió el esquema en la segunda parte pero no surtió efecto. ¿Sintió impotencia?

Llevo desde el año 2000 en la élite del fútbol profesional, y algo que aprendí rápido es que tienes que admitir tus errores, ser autocrítico, y no meter la cabeza bajo tierra. Tienes que demostrar a los que te siguen que recapacitas y que piensas las cosas. Cuando uno tiene una forma de hacer las cosas y luego la tiene que cambiar, a lo mejor es que no dio con la tecla. Pero sí que es cierto, y no me vale de excusa porque sabéis que no soy de ponerlas, que en la última jugada del primer tiempo en Almería nos pitan un ‘penaltito’, por decirlo de alguna forma. Eso nos hace cambiar todo, ir a contracorriente, tener que ser más incisivos en las cosas que propongamos. A lo mejor si desde el inicio hubiéramos hecho lo que hicimos en la segunda parte el resultado hubiera sido otro, no lo sé. Sí tengo claro que el máximo responsable de todo lo que pase, sobre todo si es malo, es el entrenador porque a los futbolistas hay que dejarles que se centren en lo siguiente que viene.

¿Qué importancia le da a la terapia psicológica con los futbolistas, a ese entrenamiento mental?

Mucho, para mí es algo muy importante. El futbolista tiene que dar por hecho que la persona que lo pone confía en él. Si piensa que lo pones porque no tienes más remedio, porque tienes dudas, el propio jugador entra en el campo con ellas. Lo que les transmito es que si están en el equipo es porque hemos pensado que son buenos, que si están en la UDLP es porque pensamos que nos van a dar cosas. Si el entrenador les pone es porque se lo merecen, nunca regala nada. El entrenador es el primer interesado en que el equipo gane porque ya sabe cuál es el primer puesto que se pierde cuando algo va mal. El entrenador no suele tener amigos. Pone lo mejor que ve conforme a los entrenamientos. Todo eso se lo trato de transmitir a ellos (los futbolistas). El hecho de que la gente que no está jugando con asiduidad entrene fuerte hace que el que juega no pueda bajar el nivel. Todo va unido. Y para mí, esa conversación entrenador-jugador es fundamental para que ellos tengan la confianza de comentarme sus dudas, lo que no entienden, y que yo sea capaz de llegar a ellos y mostrarles una idea de hacerlo.

El COVID-19 le ha tenido que obligar a reconvertirse como entrenador.

Es cierto. En todos los años que llevo en el fútbol siempre he intentado una cosa: no tener más de 20-22 profesionales. Como he demostrado en todos los lados, creo en la gente joven y en las oportunidades. Si tienes más profesionales la gente joven está completamente tapada. Pero ha llegado el COVID-19 y nos hemos dado cuenta de que las plantillas cortas son un serio problema. ¿Por qué? Porque tenemos un protocolo que no nos permite subir a gente de abajo si no se hacen dos pruebas pcr, si no está un tiempo en esa burbuja… No puedo subir a un chaval de un día para otro, necesita mandarle una lista a la LFP y que esta me la apruebe. Decidimos en invierno mantener una plantilla extensa. Eso supone que Las Palmas tiene ahora 26-27 jugadores profesionales. Hemos acertado. Rober, Clemente y Silva tienen problemas de COVID-19, Kirian y Álvaro Lemos están lesionados, Cedrés completamente apartado por la operación… Es el fútbol moderno.

¿Qué le falta a Las Palmas para aspirar seriamente a jugar los playoff? Parece que se atasca en la mitad de la tabla.

En primer lugar, tenemos que fijarnos en el día a día. El club fue, de puertas adentro, muy claro con nosotros: este año hay que intentar tener una temporada tranquila y salvar la categoría. Para eso estamos diseñados y por ahí vamos. Las cosas están más o menos como pensamos. A estas alturas el equipo está en mitad de la tabla. ¿Qué pasa? La experiencia te vale para muchas cosas. Tenemos el ejemplo de lo que pasó el año pasado con el Numancia. La Segunda División es demasiado larga y traicionera. Te equivocas si pierdes dos partidos seguidos y no le das importancia. Tienes que reaccionar y ganar esos dos que te metan de nuevo en la zona tranquila. El duelo que tenemos contra el Cartagena es ideal para eso. Si ganas te pones a diez del descenso pero si el resultado es como el del Sabadell (derrota) te metes de lleno a pelear con los de abajo, así que los futbolistas y el cuerpo técnico somos muy conscientes.

¿Le gustó el trabajo invernal de la Dirección Deportiva? ¿Se quedó la plantilla descompensada pensando que quizás hacía falta un central?

Contento con su trabajo, sí. He estado al día con ellos (Luis Helguera, director deportivo, y Tino Luis cabrera, secretario técnico). Sabía de las limitaciones. Pero no puedo estar contentos conque no hayamos podido ir al mercado a hacer las cosas que podíamos hacer por deficiencias económicas. Pero eso no es culpa de nadie, así es el fútbol actual. La UD quemó todas sus naves hace dos temporadas cuando bajó de Primera División. Ahí está el problema, y ahora hay que ajustarse. Ese ‘volantazo’ que dio el club supone que vas al mercado muy mermado de posibilidades. Tendríamos que haber ido a firmar por ejemplo a un central. Pero solo lo firmo si me mejora lo que ya tengo. Para eso tienes que ir a pelear. Igual que en verano no pudimos pelear ni por Juanjo Narváez ni por Rubén Castro, ahora pasó lo mismo. Te tienes que amoldar a tus posibilidades. Por eso digo que tranquilidad con el trabajo de Luis y Tino, sí que la tengo.

¿Cuándo tuvo constancia de que podía venir Jesé? ¿Llegó a dudar de su fichaje por su errante trayectoria deportiva reciente?

Voy a contar la historia de Jesé entera. Soy así y no me importa hacerlo. El presidente, mes y medio antes de que empezara el mercado, ya me dice que había la posibilidad de traerlo a Las Palmas. “Piénsalo, te informas y me dices”, me insistió. Quedaba muy lejano en el tiempo, y ni se me había ocurrido. Igual que con Jesé, el presidente también estaba en la guerra por Jonathan Viera, así que tampoco le di más importancia. Pero llega el mercado y vamos luchando. Mirábamos a un central y gente que nos podía mejorar el equipo para que pudiera luchar ya mismo por jugar y no tener un proceso. Cuando está acabando el mercado el presidente me llama para preguntarme si había hecho los deberes con Jesé. Otra cosa no tendré, pero los deberes siempre los hago (se ríe). Hablé con gente del Madrid y del Betis, y en los dos sitios me dijeron lo mismo: como persona es un chaval encantador, alguien que necesita cariño y ver que estás comprometido con él. Si eres capaz de hacer eso te va a dar cosas. Le dije al presidente que quería tener una charla con él, y todos estuvimos de acuerdo. Hablamos y le dije que nos teníamos que ayudar mutuamente y que le íbamos a dar todo lo posible para que nos hiciera mejores. El chaval está entrenando francamente bien. Ha perdido peso, hay días en los que está entrenando dos veces y cuando tenemos jornada de descanso está con David Gómez (el preparador físico de Las Palmas). Sinceramente, espero que pueda estar contra el Cartagena.

¿Qué partido espera el sábado? ¿Hay sentimiento de revancha?

El partido de Cartagena fue el primero de una serie que nos dejó muy desilusionados. Esos partidos los resumo en tres: Cartagena, Sabadell y Vallecas. Ese fue el primero. Va un poco de todo: mérito del rival y demérito propio. También tenemos ese partido clavado porque fue cuando se lesionó Pejiño, dolencia que nos hizo micho daño. Hay que borrarlo de la cabeza. El fútbol te obliga a pensar en el momento, y ahora viene un partido muy importante para los dos equipos por las circunstancias de cada uno. No tenemos que caer en las prisas ni la precipitación en la que caímos contra el Sabadell, pues hizo que todo nos fuera al revés. Todo lo que pasó fue en nuestra contra. Hay que tratar este partido como contra Espanyol o Mallorca: paciencia, madurarlo, que el rival tenga que hacer cosas también. Y no desprotegernos. Con eso hemos sido un buen equipo.

En el contexto del próximo partido, ¿cómo se le explica a alguien de fuera que el Cartagena pueda mantener económicamente a jugadores de la talla de Rubén Castro y Alberto de la Bella, que eran capitales para usted, y no así la UD?

Sería largo de exponer porque habría que explicar la normativa y el FairPlay financiero. Pero resumiendo la situación, para que nos entendamos: la Unión Deportiva gastó el dinero que tenía cuando baja de Primera División lo gastó. Ya no lo tiene y ahora hay que rendir cuentas, por lo que tiene que ajustarse muchísimo el cinturón mientras que el Cartagena, que asciende, va sin números rojos y con un presupuesto. Ese presupuesto es superior al de Las Palmas. Pero no solamente pasa con el Cartagena: es que nosotros no pudimos luchar por Juanjo Narváez, un futbolista que, obviamente, intenté dejarlo conmigo porque era muy importante. Por lo tanto, lo económico va ligado al fútbol moderno de una forma tremenda y creo que todo el mundo lo entiende así. Ya no se trata de que este club tiene más nombre que otro, más solera, eso ya terminó. Los clubes saneados son más importantes que cualquier otro que tenga más nombre. Todo el mundo entiende que Rubén Castro para mí es un jugador fetiche y yo jamás lo hubiera dejado ir. Pero no es que nadie le haya dejado ir, es que al final el jugador acepta la oferta más suculenta.

¿Hay debate en la portería una vez que puede volver a contar con Álex Domínguez, después de que Álvaro Valles jugara en Almería? Raúl Fernández parece que volverá en marzo y el club le tendrá que dar su ficha.

Ahora mismo no hay debate. Con Álex Domínguez hemos tenido porterías a cero, ganado partidos y encajado pocos goles. Dicho esto, los otros goles no son culpa solo de Álvaro Valles. Esto es de todo el equipo. El portero no es culpable de los goles que encajes. Tiene su parcela pero el resto de sus compañeros, también. Debemos de estar satisfechos con el rendimiento de Álex y, de hecho, creo que va a tener una buena noticia dentro de poco, así que ese es el reconocimiento del entrenador que lo ha puesto a jugar y de otra serie de gente. En cuanto a lo de Raúl, es un jugador que ha tenido una desgracia tremenda. Es un portero como la copa de un pino, pero por desgracia para él y para todos nosotros se lesionó hace mucho tiempo y no ha podido recuperarse. Creo que tomó la decisión más acertada al estar cerca de su casa, con su familia y recuperarse del todo, no solo de la rodilla y la mano, sino también ese estrés que le conllevaba ver que no avanzaba. Cuando venga tomaremos decisiones. Esperamos al mejor Raúl.

Habla de una buena noticia para Álex Domínguez. ¿Nos puede adelantar algo más?

(se ríe) No puedo decir mucho. Pero muy pronto podría verse en la misma situación que Josep Martínez el año pasado (selección sub21). Veremos qué pasa.

Álex Domínguez, Álvaro Valles, Cedrés, Kirian, Clau Mendes, Josep Martínez, Dani Flaco, Álex Suárez, Eric Curbelo… Hay una inmensa lista de jugadores que o bien los hizo debutar con Las Palmas, o bien se establecieron en el primer equipo gracias a usted. ¿Hay alguno en especial, sin ser Pedri, del que esté especialmente orgulloso?

(Se ríe) Evidentemente, el ‘descubrimiento’ y venta de jugadores como Pedri o Josep han permitido que la UD esté ahora mismo económicamente más solvente. Cuando yo vine aquí uno estaba en el juvenil y otro en el B. Todos y cada uno de los que has nombrado tienen sus cualidades y sus aptitudes. La verdad es que para mí cada jugador que debuta es un éxito de la entidad, no del entrenador del primer equipo que lo pone o que se atreve a ponerlo. Lo entiendo así. El entrenador lo único que debe tener es eso, atrevimiento. Es un trabajo de mucha gente. Todos esos que has nombrado han pasado por muchos otros entrenadores de la base y yo creo que si hay un club en la Península que todo el mundo relaciona con cantera, la tierra y con una forma de jugar es la UD Las Palmas.

Hace un tiempo dijo que su relación con la UD era de amor total. ¿Sigue pensando lo mismo de cara a una posible renovación?

El fútbol está montado con inmediatez y lo que pasa hoy. Hace nada, cuando terminó el mes de enero, éramos el equipo de moda en Segunda División y la gente hablaba de mi renovación y, en solo 20 días, al perder tres partidos seguidos, ya se pone en duda mi posición y la solvencia del equipo. Esto es el fútbol. Hemos hablado al principio de la tranquilidad a la hora de tomar decisiones y así me lo tomo yo en cuanto a la renovación, de esperar al momento oportuno. Llegará junio y echaremos la vista atrás para ver lo que ha hecho el equipo, cómo ha estado, qué situación tiene en la tabla, qué ha pasado entre el cuerpo técnico y la entidad, qué relación tenemos, y se tomará la decisión tanto por parte del club como nuestra. Si pensamos que el proyecto debe continuar y que soy la persona adecuada, seguiremos adelante sin ningún problema. Si alguna de las dos partes no piensa que sea así, pues habré estado en un sitio maravilloso, con gente estupenda y tendré que buscar otro trabajo.

Desde fuera, con tantos cambios en las alineaciones por lesión, COVID-19… se percibe que hay mucha diferencia entre el once titular y los jugadores que entran en su lugar.

Tenemos diferencias, pero en cuanto a las aportaciones que te puede dar uno y que te puede dar otro. Nosotros encaminamos el equipo al once que jugó contra el Mallorca, que es casi la única vez que nosotros pudimos ponerlo en el campo. Era ese equipo para lo que nosotros entrenamos y para lo que nosotros dirigimos el equipo desde el verano, y hemos tenido la desgracia que se nos han caído cuatro jugadores por el COVID-19 y por lesión. ¿Qué ocurre? Las cualidades individuales de cada jugador son diferentes, lo que no quiere decir que uno sea mejor que otro, sino que son diferentes. Para nosotros no es lo mismo que esté Rober de delantero a que esté Edu Espiau. No es uno mejor que otro, pero la forma en la que juega el equipo está preparada en ese momento para el juego que nos puede hacer Rober, y cuando está Edu tenemos que jugar a otra cosa. Así también nos pasa en otras posiciones. Es lo que quiero decir. El equipo nota mucho las bajas porque está predispuesto para una serie de cosas que tenemos que cambiar cuando esos jugadores no están y los que tienen que entrar son otros.

¿Qué aprendió de su paso por el fútbol inglés (West Bromwich Albion, 2013/14)?

La Premier League es la mejor liga del mundo a años luz de la española. Cuando un profesional español va para allá se queda encantado, y no conocerás ni uno que te diga que aquello es un desastre. Quizás en el césped (en referencia a lo táctico) nosotros sí podríamos enseñarles algo, pero en todo lo que pasa fuera de él la organización es muchísimo mejor que la liga española. Deberíamos aprender muchas cosas de la liga inglesa. A mí me enseñó formas de entrenar, el descanso de los jugadores, la psicología del día a día y cosas como que en España pensamos que el tiempo libre de los jugadores no se debe de ocupar, mientras que allí están en la Ciudad Deportiva y ello supone que el futbolista entra para desayunar y sale casi para merendar con un trabajo tremendamente profesional. Todas esas cosas, al final, hacen que el fútbol allí tenga otra dimensión.