REAL MADRID

El casting del central: Alaba, Koulibaly, Koundé y Pau Torres

El Real Madrid se prepara para la posible marcha de Ramos, con cuatro nombres de primera fila en la agenda. El austriaco, el mejor colocado: llegaría gratis y garantiza primer nivel europeo.

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Con la renovación de Sergio Ramos con el Real Madrid atascada, el club blanco abre en paralelo el casting del central, la solución si finalmente el sevillano no prolonga su vínculo con el Madrid y se marcha el 30 de junio. La entidad está obligada a buscar alternativas serias y opciones de mercado si finalmente el camero pone fin a 16 años de blanco y deja al equipo sólo con Varane, Nacho y Militao para jugar en el centro de la zaga.

Una situación peligrosa por varios motivos: el francés acaba contrato en 2022 y no hay noticias todavía sobre su renovación, sabiendo el Madrid además que en 2019 sopesó marcharse y que podría volver a intentarlo cuando finalice su vinculación contractual; Nacho es un ejemplo de fiabilidad y polivalencia, pero ya suma 31 años; y el brasileño no se asienta y sigue sumando actuaciones que dejan muchas dudas sobre su capacidad para rendir al máximo nivel, con su reciente expulsión ante el Levante en Valdebebas como último ejemplo y con un historial importante de lesiones desde que llegó a pesar de su juventud.

En este punto, un nombre sobresale por encima del resto: David Alaba. El austriaco del Bayern de Múnich finaliza su vinculación con el equipo bávaro al término de esta temporada y ya ha comunicado que no pretende renovar, lo que supone una oportunidad de mercado inmejorable. Precisamente, para suplir al austriaco, el Bayern ya ha cerrado el fichaje de otro que estaba en la agenda del Madrid: Upamecano. Paga los 42,5M€ de cláusula.

Tras Alaba, vienen tres opciones que conllevarían una inversión, aunque en distinto grado. Porque el dinero no es una cuestión menor en estos momentos. El Real Madrid proyecta perder esta temporada 91 millones de euros, cifra que pretende rebajar con los recortes salariales que está pactando con el vestuario, jugador a jugador. En otros tiempos, la caja blanca soportaba cualquier gran gasto y no había temor a endeudarse para invertir en fichajes, consciente Florentino Pérez de que la marca Real Madrid podría soportarlo todo. Sin ir más lejos, en el verano de 2019 se pagaron casi 100 millones por dos defensas como Militao (50M€) y Mendy (48M€); sólo el francés es titular a día de hoy.

Pero en los tiempos del coronavirus, con los ingresos a la baja y un préstamo de 575 millones para la reforma del estadio que habrá que empezar a devolver desde junio de 2023 (y hasta 2049, 29,5 millones por año), el presidente mira por cada euro que se invierte, lo que pone dificultades a los nombres restantes: Koulibaly, Koundé y Pau Torres.

El del Nápoles dependerá de si el equipo italiano entra o no en Champions, pues su precio variará mucho en función de si ese objetivo deportivo se ha cumplido o no; el central del Sevilla tiene una cláusula de 90 millones, altísima; y Pau Torres tiene un precio fijado de 50 millones y el Villarreal tampoco está por la labor de negociar ninguna rebaja.

David Alaba

El austriaco de 28 años, que acaba contrato con el Bayern, tiene experiencia al más alto nivel, puede jugar en tres posiciones (central, lateral izquierdo y mediocentro) y dañaría poco la economía blanca, al llegar sin coste de fichaje. Eso sí, conllevaría una prima de fichaje para el austriaco y una buena comisión para su agente, el israelí Pini Zahavi, todo un experto en operaciones de alto nivel y uno de los responsables de que Neymar acabase en el PSG (fichaje en el que se embolsó 10,7 millones por sus labores de intermediación). En el caso de Alaba, el Madrid llega a once millones netos por temporada, una cifra importante, pero por debajo de los 15 que le pone sobre la mesa el Manchester City. Si Alaba pone por delante la historia blanca y el proyecto deportivo, puede acabar en el Madrid; si el salario es el elemento diferencial, el club madridista tiene complicado competir por él.

Alaba, con el Mundial de Clubes ganado con el Bayern.

Kalidou Koulibaly

Nacido en Francia e internacional con Senegal, Koulibaly es un viejo deseo de Zidane. Un defensor contundente y rápido, imponente por arriba y con varios pretendientes en el Viejo Continente. El Real Madrid ya preguntó por él en el pasado varias veces y se reunió con su agente, Fali Ramadani, en marzo de 2019, mientras cerraba la contratación de Jovic, al que también representa. Trascendió en su momento que el precio de Koulibaly era de 120 millones y el Nápoles se ha mantenido férreo en esa pretensión: rechazó una oferta de 105 millones procedente del Manchester United. Pero la situación el próximo verano puede variar sustancialmente, en función de si el Nápoles entra o no en Champions (ahora mismo es sexto en la Serie A). Si lo hace, no se descarta la venta, pero sería a un precio inalcanzable por el Madrid a día de hoy; sin embargo, si no alcanza la Copa de Europa, la idea del equipo italiano es vender figuras y rehacer el proyecto en torno a caras jóvenes. En esas condiciones, y con la crisis por la pandemia azotando fuerte también en Italia, el precio de Koulibaly caería drásticamente...

Jules Koundé

El central francés, de 22 años, dio una nueva exhibición el pasado miércoles en la ida de semifinales de Copa ante el Barcelona (con golazo incluido) y ya pudo salir el verano pasado al City, que puso sobre la mesa 55 millones. El Sevilla aguantó, consciente de que otra temporada de Koundé en Nervión le revalorizaría aún más, como de hecho está sucediendo. Su cláusula de rescisión es de 90 millones, cifra inalcanzable para el Madrid en estos momentos de escasez, a lo que se suma la previsible difícil negociación con un Sevilla que nunca se lo ha puesto fácil al equipo blanco. El fichaje de Ramos en agosto de 2005, cerrado en el último día de mercado y por el valor de la cláusula, es el mejor ejemplo. Deportivamente, el fichaje de Koundé dispone de todas las garantías, pero sólo sería posible si el Sevilla vende a la baja.

Jules Koundé.

Pau Torres

El acompañante de Sergio Ramos en el centro de la zaga de la Selección española gusta mucho, es joven (24 años) y supondría una inversión en producto nacional que la grada del Santiago Bernabéu suele agradecer. Pero su cláusula de 50 millones de euros, por un futbolista prometedor, pero cuyo rendimiento al máximo nivel no está aún garantizado, es un problema. En el Villarreal no ha podido jugar la clase de partidos de primer nivel europeo que marcan la diferencia en el Madrid, esa duda razonable detiene en cierto modo el interés, sobre todo a la vista de lo que ha sucedido con Militao, que costó también 50 millones y no ofrece el nivel que se le suponía. Y el Villarreal, saneado económicamente (perdió menos de un millón el curso pasado y ha ajustado el presupuesto de esta temporada), no está por la labor de negociar una bajada de precio.