INGLATERRA

El Arsenal, problemas de puntería

Los 'gunners' son de las mejores defensas de la Premier, mientras que su ataque genera ocasiones, pero no las convierte. Toca reformar la vanguardia.

Mikel Arteta.
NICK POTTS AFP

El Arsenal va y viene. En las idas, bajó a la parte baja de la tabla. En las venidas, recuperó el paso y se acercó a los puestos europeos. En las idas ha vuelto a perder el paso (suman tres partidos sin ganar). Y esa inestabilidad no va de la mano de los objetivos marcados a comienzos de curso: pelear con los de arriba por volver a la Champions League. Con el mercado cerrado, Arteta tendrá que terminar esta temporada con los mimbres existentes, pero, como bien apunta el 'Mirror', el próximo año, Edu, director deportivo, y él tienen deberes: ajustar el ataque del equipo.

Unos meses atrás, con Aubameyang renovado y con FA Cup y Community Shields levantadas, las sonrisas aparecían entre la sufrida afición 'gunner', que esperaba que el renacimiento final tomase cuerpo. No obstante, como avanzábamos, la estabilidad no ha llegado y, sorprendentemente, el problema no es defensivo, como sí lo era en el pasado, si no de puntería. Arteta ha conseguido echar el lazo y ahora la retaguardia del Arsenal es una de las más fiables de la Premier: sólo Manchester City y Tottenham cuentan con menos unidades en contra en su casillero.

Sin embargo, en el debe 'gunner' aparece el gol. Solamente siete equipos han anotado menos tantos que los londinenses. Un Arsenal cuyo apodo (artilleros es la traducción de 'gunners') no encaja en estos momentos. Las ocasiones llegan. De hecho, según la estadística de expected goals (xG) que recoge el citado medio, debería haber marcado 30.04 goles, tres por encima de los 27 que acumulan a estas alturas. Los goles esperados son un parámetro que analiza la calidad de las ocasiones, otorgando un valor a cada remate. Por ejemplo, si una acción acaba en gol un 30 por ciento de las veces, computa como 0.3.

Sorprende que un equipo que cuenta con uno de los mejores delanteros de los últimos años de la Premier, Pierre-Emerick Aubameyang, sufrir de falta de puntería. Pero en Auba comienza el problema, pues desde su renovación en verano parece haber perdido olfato: 5 goles en 19 partidos en la Premier. Es más, el mayor goleador del equipo es un Lacazette cuyo futuro aparece en interrogante.

Mucha incógnita en ataque

Y aquí llega el momento de tomar decisiones. Solamente Martinelli y el gabonés tienen contrato a partir de 2022. El francés termina contrato en 2022 y su valor de mercado está lejos de los 53 millones de euros pagados por él en 2017. Lacazette, a pesar de sus cifras, ha perdido preponderancia en la élite europea y se antoja complicado recuperar gran parte de la inversión. ¿Renovarle a riesgo de comprometer económicamente al equipo, tratar de hacer algo de caja por él o dejar que sea libre en 2022 y no recibir rédito económico alguno? Esa es la gran decisión por tomar en las oficinas del Emirates.

Además, Folarin Balogun y Eddie Nketiah aparecen con dos jóvenes valores de la cantera. El segundo termina contrato al mismo tiempo que Laca y, hasta el momento, no ha logrado echar la puerta abajo con sus goles, a pesar de mostrar retazos de gran delantero. El primero, en cambio, es una situación de mayor urgencia si cabe, pues su vinculación con el club termina este verano y, a sus 19 años, quiere contar con minutos, algo que, de momento, no está ofreciéndole Arteta. Ofertas no le faltarán al neoyorquino (tiene doble nacionalidad, estadounidense e inglesa).

Decisiones. Todo apunta a que Arteta terminará la temporada y se confiará en él ante la próxima si no hay una debacle en estos meses finales de temporada. Por tanto, Edu y él tendrán que sentarse a evaluar los problemas en el ataque y a buscar soluciones. Ya han logrado librarse de contratos titánicos en jugadores que no contaban con el beneplácito del vasco, como Mustafi, Sokratis O Mesut Özil. Ahora, es momento de terminar el trabajo de reconstrucción y deben hacerlo con la mayor brevedad posible. El Arsenal es un club paciente, pero toda paciencia tiene límites.