ESPANYOL B

Domingo Simón, adiós a un delegado entrañable

Vinculado al filial y a la cantera del Espanyol durante más de 30 años, vio pasar por el vestuario a los últimos talentos. El club ha comunicado su fallecimiento.

Domingo Simón.
RCDESPANYOL.

Para todos aquellos que empezábamos en el periodismo, Domingo Simón (1944-2021) era una bendición. Su teléfono pasaba de mano en mano en la redacción de AS cada vez que debíamos escribir la crónica del Espanyol B, especialmente cuando jugaba lejos de Sant Adrià y nos era imposible acudir esas mañanas de domingo a Banyoles, Balaguer o Reus. Simón, con la amabilidad y la ternura de un abuelo, nos solucionaba la papeleta cuando la relación entre los empleados y los periodistas era más estrecha, y podíamos llamar a cualquiera y obtener información de primera mano.

El bueno de Domingo, aún con el acta rosada en la mano que le acababa de entregar el árbitro, nos leía los titulares de cada equipo, las sustituciones, el minuto de los goleadores y de las tarjetas, incluso nos hacía un resumen del partido o le pasaba el teléfono al entrenador de turno para tener sus declaraciones. También callaba cuando tocaba en vestuarios con jugadores en edades difíciles, con jóvenes de todas las capas sociales, algunos estrellados y otros futuras estrellas del fútbol español.

Perico hasta la médula, en los 80, 90 y en la entrada del nuevo siglo asistió como testigo implacable de la transformación del club en periodos de sonrisas y lágrimas, siempre al pie del cañón con todos los entrenadores. En 2011, el club le entregó una placa por su servicio durante más de 30 años. Desde entonces, acudía de vez en cuando a la Ciudad Deportiva como espectador y a saludar a sus viejos amigos, hasta que, poco a poco, fue desapareciendo en silencio.

El Espanyol comunicó este martes su fallecimiento. Con él se va una gran persona. Más que un delegado, uno de aquellos hombres que todo jugador que compartió vestuario con él lo recordará para siempre.