MARBELLA

Situación crítica en el Marbella

El equipo inició la temporada como claro candidato a ascender a Segunda División por presupuesto y fichajes. Ahora, se teme incluso bajar.

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Situación crítica en el Marbella
ALVARO RIVERO DIARIO AS

El Marbella es uno de los transatlánticos que navegan en Segunda División B con la mente puesta en alcanzar pronto el fútbol profesional. Ya hizo su primer gran intento la pasada temporada, con los fichajes de Esteban Granero y Juanmi Callejón en el mercado invernal y la confianza en Best of You y Óscar Ribot como cabeza de proyecto. No pudo ser. La Peña Deportiva tiró de oficio y eliminó a los malagueños en primera ronda de Playoff. Asunto olvidado, esta campaña comenzó con la misma ilusión y con la garantía de que en caso de no sellar de primeras el ascenso, quedarían encuadrados en la nueva Primera RFEF, una categoría mucho más cercana al profesionalismo. Claro, si todo transcurría según lo previsto... 13 jornadas después, la realidad es bien distinta. Y ya planea en el horizonte, incluso, un descenso a Tercera RFEF que sería el puñal definitivo a lo que era un proyecto ilusionante.

Por el momento, el asunto no invita al optimismo. El Marbella es séptimo del Subgrupo A del Grupo IV, con 13 puntos en 12 jornadas. Tiene un partido pendiente, pero los filiales de Cádiz y Las Palmas, por debajo en la clasificación, suman uno y dos partidos menos respectivamente. El Recre, sexto, también tiene 13 puntos, con solo diez duelos disputados. Atlético Sanluqueño y Balompédica Linense ya quedan algo lejos. Si el equipo de José Manuel Aira sumara pleno de victorias, acabaría la temporada con 31 en su casillero. ¿Sería suficiente para entrar entre los tres primeros de la clasificación y garantizarse la Segunda División B Pro? Lo cierto es que no. Algeciras (25), Tamaraceite (23) y San Fernando (22) cuentan con un importante colchón para meterse en la fase de ascenso. El objetivo, así pues, es prácticamente una utopía.

Si el ascenso no llega, la Primera RFEF es otra vía de oxígeno. La formarán 40 equipos, divididos en dos grupos de 20 y con presupuesto y nivel suficiente para otorgar a la categoría de una alta competitividad. Para lograr una plaza en tal división, el Marbella tendría que quedar entre los seis primeros, algo que no consigue hasta el momento. Los tres primeros puestos de la clasificación lo garantizan. El cuarto, quinto y sexto exigen de una nueva ronda para lograrlo. En ella, se arrastran los resultados ya obtenidos en esta primera fase. Sin ir más lejos, los de Aira han perdido contra Atlético Sanluqueño y se la juegan este miércoles contra la Balompédica Linense. No ganar sería un golpe de realidad demoledor: desventaja absoluta en el posible playoff a Segunda B Pro y más complicaciones en la clasificación. Queda tiempo, pero el margen de error es inexistente. Cabe recordar que todo lo que no sea subir será bajar, ya que la categoría intermedia creada entre LaLiga SmartBank y la Segunda B convierte a esta última en la cuarta categoría del fútbol español y no en la tercera como hasta el momento.

Un estadio de élite y una fantástica relación con la Federación

Extradeportivamente, los movimientos del Marbella en los últimos meses estaban destinados a colocar al equipo en la élite. El Playoff de la pasada campaña se jugó en el sur, siendo la presentación, el sorteo y algunos de los partidos en Puerto Banús. Además, este año las dos ciudades candidatas a acoger la fase de ascenso a LaLiga SmartBank eran A Coruña y Marbella, siempre con subsedes en localidades cercanas. Además, en términos de marketing, el club cuenta con un gran estatus dentro del fútbol español. Su nombre ha salido en medios de comunicación extranjeros y Best of You promociona el proyecto con un futuro de garantías. Es más, su presupuesto de tres millones de euros es uno de los más altos de la categoría y consiguieron incorporar a un jugador que había sido titular en Europa League en el primer tramo de campaña: Esteban Granero.

Pero quizás lo más llamativo del proyecto marbellí es la construcción de su nuevo estadio. El pasado mes de julio, Óscar Ribot, CEO de Best of You, presentó una construcción envidiable, a la que definió como "joya urbanística, símbolo de la ciudad". No era para menos. La idea se basa en un campo moderno, con capacidad para 18.000 espectadores, 2.000 plazas de aparcamiento subterráneo y una zona comercial y hotelera conectada al feudo. El vídeo de la maqueta desvelaba un estadio más propio del fútbol profesional. O, más bien, de Primera División. Mientras, la idea era utilizar La Rosaleda, en caso de ascender.

El estadio del Marbella, una revolución para el fútbol modesto.

¿Qué ha pasado en el césped?

Presupuesto, fichajes de renombre, ideas de futuro, total confianza en un proyecto, buena experiencia el año pasado con la clasificación para el Playoff... ¿qué ha sucedido para que ahora incluso se tema por un descenso (doble) a Tercera RFEF? Las circunstancias no han acompañado. Aira ha sufrido continuas lesiones en el arranque y este formato no da pie a fallar de forma frecuente. Cissé, Cordero o Alfonso Herrero han estado de baja. También positivos por coronavirus han trastocado los planes. Ferdy o Gudiño llegaron como fichajes esperanzadores, pero no han terminado de encajar en el equipo... Un equipo, además, que se ha transformado con respecto al que hizo un gran papel la pasada campaña con la clasificación para el Playoff.

Aira tampoco ha dado con la tecla. Llegó como timonel tras ascender con el Albacete o llegar lejos a Racing de Ferrol, Real Murcia o Cultural y Deportiva Leonesa. A día de hoy, está contra las cuerdas. Las dos derrotas consecutivas ante Tamaraceite y Cádiz B dejan su cargo en una situación límite. Todo apunta a que será destituido si pierde contra la Balompédica Linense este miércoles, ya que es un partido trascendental. Una victoria endereza algo el rumbo. Caer es tocar fondo... Más allá de eso, el equipo no funciona. No han ganado dos partidos seguidos en toda la temporada y quitando los ocho goles anotados ante el Marino, solo han festejado siete en los otros diez partidos ligueros disputados. Los fichajes invernales de Eliseo Falcón y Chumbi son un rayo de esperanza en un bucle preocupante.

Cuenta atrás...

El Marbella aún tiene tiempo para dar la vuelta a la situación. Desde la base, el ascenso a Segunda División B Pro no sería catalogado como un fracaso, ya que es un paso más para la profesionalización. Quedar entre los tres primeros tampoco garantiza ascender. Un nuevo grupo, con los punteros, y luego la fase de ascenso tradicional, con eliminatorias a vida o muerte y solo cuatro plazas, es una quimera. Que se lo digan a grandes proyectos como la Cultural Leonesa, luchando cada año por llevarse la ansiada plaza. Otro tema es la meta marcada desde dentro. Más allá de medios de comunicación o pensamiento de aficionados tras anuncios como los de Callejón o Granero, la directiva apunta muy alto. 

Antes de la disputa del pasado Playoff, Óscar Ribot hablaba del proyecto en AS: "Cuando nosotros ponemos como eslogan ‘Soñemos en Grande’ no es porque quede bonito. Aquí no tenemos otra intención que subir al Marbella a Primera División. ¿Para eso qué debemos tener? Jugadores, cuerpo técnico y trabajadores que entiendan que estamos en el inicio de un camino que no tiene otro final que es la Primera División. Y además que lo vamos a lograr. Somos muy tozudos y persistentes. Para eso hay que pasar antes por Segunda y estamos en camino de ello. (...) Hemos venido para hacer grande al Marbella. Nos va a costar muchos años y mucho trabajo, pero lo vamos a hacer. Tenemos claro que por nuestra cabeza no pasa el no ascender. Malo sería si fuéramos con dudas para no ascender. (...) Pero yo no tengo ningún miedo de decir que mi objetivo no es solo subir a Segunda, sino que es subir a Primera División. Esa es la realidad. Para eso estoy aquí. No estamos para perder el tiempo". La constancia es la adecuada, pero habla el balón. Y este dice que toca apretar los dientes y luchar por un objetivo que ya se otea demasiado lejos en el horizonte...