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El Olympique de Marsella, un polvorín

Con la derrota de ayer ante el Lens, el conjunto francés certifica un inicio de año convulso al lograr tan solo una victoria en los últimos cinco encuentros.

El Olympique de Marsella, un polvorín
NICOLAS TUCAT AFP

El Olympique de Marsella transita por un campo de minas en este inicio de 2021 y a cada paso en falso que da el estruendo es fortísimo. La derrota de ayer contra el Lens certifica que el conjunto está ahora mismo en los huesos: de soñar con la Ligue 1, a desplomarse y situarse sexto. Los phocéens han ganado un solo partido de los últimos cinco que han disputado. Las derrotas contra el PSG, en la Supercopa francesa, y el Nîmes, en puestos de descenso, han situado en el punto de mira a los futbolistas y al presidente de una entidad que ahora mismo es un polvorín.

El ambiente enrarecido se pudo palpar en el partido de anoche. Aunque no hubiera ningún alma en el Vélodrome, en sus gradas reposaba una pancarta que disparaba directamente contra los futbolistas y el presidente de la entidad, Jacques-Henri Eyraud. “Sois repugnantes”, rezaba el rótulo hecho por los ultras del equipo marsellés, apodados los 'South Winners 1987'. En los aledaños del estadio se congregaron algunos aficionados que llevaban pancartas en contra del mandamás del Marsella: “Lárgate”, se podía leer. Los jugadores con la soga al cuello acabaron por recibir el golpe de gracia ante el Lens. Para más inri, ya fueron anteriormente señalados por el dirigente del club en la derrota contra el Nîmes, que lucha por no descender.

Según AFP, Henri Eyradu se plantó en el vestuario al día siguiente y los testimonios que presenciaron la escena cuentan que el mandatario reprochó con dureza a los jugadores. “Sois indignos de llevar esta camiseta”, “fue un partido patético”, son las palabras que salieron de la boca del mandamás. Incluso les aseguró a sus futbolistas que dejen de “montarse películas” en cuanto a la posibilidad de mejorar sus contratos.

La reprimenda no provocó una catarsis y la imagen del Marsella ante el Lens fue de nuevo desoladora. Steve Mandanda, capitán del equipo, habló abiertamente de la crisis que están atravesando al término del partido. “Hay que cambiar muchas cosas en el seno de este club y especialmente el estado de ánimo. Ahora debemos recapacitar tanto individual como colectivamente. Hay que asumir todo lo que va a ocurrir”, se sinceró Mandanda. El entrenador, André Villas-Boas, volvió a amagar con una posible salida. “Estoy a disposición de la directiva. No estoy aquí para molestarles y si deciden que no estoy a la altura debido a los resultados, entonces será el momento de marchar”.

Con un inicio de año tan convulso no se atisba ningún signo de esperanza en el Marsella. O sí. Arkadiusz Milik, petición expresa del preparador portugués, aterrizará en las próximas horas para reforzar a un equipo que escasea ofensivamente.