ALEMANIA

El Bayern pierde la sonrisa

La eliminación a manos del Kiel, de la Segunda División alemana, en dieciseisavos de final de la Pokal, algo que no ocurría desde el año 2000, han disparado todas las alarmas.

Los jugadores del Bayern, cabizbajos, durante la tanda de penaltis ante el Kiel en la Pokal el pasado miércoles.
AFP

El histórico batacazo del Bayern en la Pokal, donde el modesto Kiel de Segunda División le impidió por primera vez desde el año 2000 avanzar a octavos, no es más que la enésima prueba del desmesurado riesgo que conlleva su puesta en escena. Hansi Flick opta por adelantar las líneas de manera exagerada, ejercer una presión alta y robar balones en campo rival, una táctica cuyo talón de Aquiles se encuentra a la espalda de la zaga. Los rivales saben de sobra que es ahí donde pueden hacer daño y, de esta manera, le han marcado 24 goles en 15 partidos de Bundesliga hasta la fecha. Tan solo equipos como Hoffenheim, Colonia, Mainz y Schalke en la zona baja de la tabla encajaron más.

Schweinsteiger, exjugador muniqués, hizo hincapié en ARD en dicha fragilidad defensiva tras la debacle de Kiel. "Se vio perfectamente en este partido y en muchos anteriores. Tengo la sensación de que, poco a poco, el código Bayern ha quedado al descubierto", sentenció. Schweini lo tiene claro y se preguntó antes del partido: "¿Seguirán jugando siempre con las líneas tan adelantadas o, dependiendo de la situación, recularán diez metros para no ofrecer espacios al rival?".

Flick no coincide con esa apreciación. "No tiene nada que ver con el hecho de jugar con las líneas adelantadas", subrayó el míster en la rueda de prensa posterior a la derrota.

Müller, conocido por su humor ante las cámaras, también acabó el choque visiblemente afectado y llegó a encararse con una periodista en pleno directo. "Se está riendo", recriminó a la reportera después de que ésta le preguntara por los ánimos en el vestuario. "No me estoy riendo", contestó y Müller reiteró: "Claro que sí". Al día siguiente pidió disculpas, aunque todo apunta a que él, como todo el Bayern, va a necesitar un buen rato para recuperar su sonrisa.