AFC CHAMPIONS LEAGUE

Osmar Ibáñez: la Champions como evasión

Con la disputa de la AFC Champions League en Doha, el centrocampista cántabro pondrá punto y final a una temporada repleta de adversidades.

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2020 no está siendo un año fácil para Osmar Ibáñez (Santoña, 1988). Puede que, de hecho, el centrocampista cántabro esté viviendo la peor temporada de su trayectoria. Y no es que su rendimiento no haya estado a la altura de las expectativas: la pandemia por coronavirus, una rotura en el gemelo, la inestabilidad en el banquillo de FC Seoul y el suicidio de Kim Nam-chun, uno de sus mejores amigos dentro del vestuario, han convertido los últimos meses en un suplicio difícil de olvidar. "Hay momentos en los que solo quiero dormir y esperar que cuando despierte 2020 ya haya acabado, pero tengo que seguir hacia adelante y disfrutar de mi trabajo, que es muy bonito. No me puedo meter en una cueva", descubre Osmar desde Doha, donde se prepara para disputar la fase final de la AFC Champions League.

"No salimos de la habitación ni para comer. Nos traen la comida en una bandejita"

Osmar Ibáñez, jugador de FC Seoul

FC Seoul, a quien algunas quinielas daban como uno de los candidatos a conquistar la K-League (Primera División de Corea del Sur), luchó hasta el final del campeonato por eludir el descenso -acabó la temporada solo cuatro puntos por encima de Busan, relegado a Segunda-. Una suerte en la que no ayudó que Osmar Ibáñez, una de las grandes estrellas del equipo, se perdiera 13 partidos por lesión. Los constantes cambios en el banquillo, por donde ya han pasado cinco técnicos este curso, tampoco favorecieron el devenir de un equipo que sufrió la estocada final a finales de octubre, cuando su número 4, Kim Nam-chun, fue hallado muerto y las primeras hipótesis apuntaron a un suicidio. "Algo así te marca para siempre. Cuando me lo dijeron pensé que se habían equivocado, que hablaban de su padre o algún otro familiar. Aún no me lo creo. Kim no era una persona cualquiera, era de las buenas. Solo necesitaba una mirada para sacarte una sonrisa. Lo que peor llevo es no tener respuesta para tantas preguntas. ¿Por qué no noté nada? Siempre me quedaré con la duda de si pude hacer algo para evitarlo", medita Osmar, que horas después tuvo que hacer frente a un partido de liga: "Fueron mis peores momentos en un campo de fútbol".

No sirve de consuelo, pero Osmar Ibáñez tiene la Champions para evadirse. FC Seoul viajó esta semana a Doha para disputar la fase final de la máxima competición continental, que se completará bajo estrictas medidas de seguridad. "Desde que aterrizamos no puedes ir solo ni al baño. Te acompañan dos o tres personas. Te enseñan dónde está y se aseguran de que vuelves donde tienes que volver", desvela el cántabro, que solo abandona la habitación del hotel para entrenar e ir al fisio: "No salimos ni para comer. Nos traen la comida en una bandejita. Agobia, la verdad. Tengo la sensación de que hay clubes que vienen un poco desganados".

No es el caso de Osmar, a quien se le pondrán "los pelos de punta" cuando escuche el himno de la AFC Champions League: "Como siempre. Es una competición que me encanta". El español reconoce que ha viajado a Catar con el objetivo "de ser protagonista". "Quiero que la gente vea que hay un buen extranjero en FC Seoul, pero, tal y como está yendo el año, el objetivo es que no pase nada malo". El de Santoña reconoce que "sería un error pensar que vamos a llegar lejos". "No tenemos entrenador y la convocatoria está llena de chavales que ni siquiera han debutado en liga, pero hemos sufrido mucho y ahora toca disfrutar. Acabo contrato y quiero que el club no dude en renovarme después de estos partidos de Champions", sentencia.