NEWCASTLE

De albañil en Australia a jugar en el Newcastle

Steve Bruce ha dado su visto bueno a la contratación de Florent Indalecio, quien jugaba en el fútbol amateur australiano. Su excompañero Saint-Maximin se lo recomendó al club.

Florent Indalecio.
Instagram.

Los cuentos de hadas existen en el fútbol y, de vez en cuando, pasa un tren que no te esperas. A él se ha subido Florent Indalecio, que acaba de firmar un contrato para lo que resta de temporada con el equipo Sub-23 del Newcastle, después de ser examinado durante casi seis semanas. No era para menos. Indalecio venía jugando en el fútbol amateur de Australia, en el equipo aficionado del Fraser Park, encuadrado en la segunda división del estado de Nueva Gales del Sur, en una liga entre aficionada y semiprofesional. El jugador había terminado allí por los avatares de la vida. En su adolescencia había formado parte de la academia del Saint-Etienne, donde había sido compañero de correrías de Saint-Maximin, el actual extremo y driblador inmisericorde del Newcastle.

Y fueron correrías, más por parte de Indalecio, porque el jugador, a los 15 años, terminó expulsado de la prestigiosa academia por indisciplina. A partir de ahí, a ganarse la vida como se pueda. Fue jugando en Francia y en Estados Unidos, en ligas menores, hasta que hastiado se lio la manta a la cabeza el año pasado y se marchó con un amigo a Australia para empezar una nueva vida. Su ilusión por ser profesional en Europa había quedado prácticamente enterrada.

Sin apenas dinero en el bolsillo, en Australia relatan que Indalecio sobrevivió durmiendo en el sofá de un amigo y pidiendo trabajo en las asociaciones de emigrantes franceses. Una de ellas le colocó en una obra y comenzó su carrera de albañil. “No sabía inglés y lo aprendí entre albañiles”, señala el futbolista a The Sydnei Morning Herald. “Me ayudaron a aprender cómo se hace la mezcla del hormigón y el idioma, es un trabajo muy duro, muy físico”, recuerda. Mientras, el centrocampista se enroló en el Fraser Park FC. Pero la pandemia solamente le dejó disputar un par de partidos. Varado en Australia, fue donde su amigo Saint-Maximin le echó una mano que puede ser crucial en su vida.

“Él es un amigo de verdad, me ha dado esta oportunidad, habló con el club y organizó la prueba, lo hice bien y me ficharon”, explica feliz ahora el jugador, que quiere hacer méritos para seguir progresando y devolverle la confianza tanto a su amigo como a Steve Bruce. El técnico recibió con curiosidad el ofrecimiento de Saint-Maximin y ha supervisado el examen durante dos meses, hasta que se le ha firmado un contrato al chico por lo que resta de temporada. “Amo el fútbol, juego con pasión. Si Newcastle quiere ficharme gratis, jugaré gratis. No es un problema. No se arrepentirán de ficharme, porque sé que ayudaré al equipo y lo intentaré. Daré lo mejor”, afirma un Indalecio que se siente “profundamente arrependido” de haber dejado escapar ocasiones anteriores por indisciplina.