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MIGRANTES DEL BALÓN

El futuro del fútbol rumano, en manos de Rubén de la Barrera

El español sustituyó a Gheorghe Hagi en el banquillo del Viitorul, club fundado con el objetivo de volver a poner al país en el foco del fútbol europeo.

Actualizado a
Rubén de la Barrera, durante una rueda de prensa en Rumanía.
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"Campeones creando campeones". Es como se titula el libro en el que Gheorghe Hagi relata los primeros 10 años de vida del FC Viitorul, una entidad creada por el exfutbolista con el objetivo de que Rumanía vuelva a tener presencia en Europa. Una década después de la constitución de la academia, cuyo primer equipo pasó de competir en Tercera a conquistar la Liga 1 en tan solo ocho años, Hagi decidió dejar su puesto como entrenador del equipo de Constanta. Y el elegido para sustituirle fue un español, Rubén de la Barrera, quien aceptó el difícil desafío de continuar formando estrellas: "Hagi me llamó personalmente y no pude decirle que no, es una leyenda del fútbol mundial. Percibí la ilusión que tiene puesta en este proyecto y eso fue determinante. Hablamos de una primera división en la que hay equipos importantes como el Cluj o el Steaua Bucarest, que tiene una Champions en sus vitrinas".

Lejos de sentir la presión que supone sustituir a una leyenda del fútbol rumano como Gica Hagi, Rubén de la Barrera, que está a punto de cumplir dos meses en el cargo, se muestra "ilusionado" con la que es su segunda experiencia en el extranjero -anteriormente dirigió al Al Ahli catarí-. "A nivel personal, estar cerca de Hagi me está enriqueciendo muchísimo. Compartimos de todo. Desde su experiencia como jugador en clubes de primer nivel a su destreza como gestor y entrenador", desvela el gallego, quien compara la filosofía del Viitorul con la de Ajax o FC Barcelona: "Hagi cree en ese modelo. El objetivo es consolidar al club como uno de los mejores del país y tener presencia permanente en competiciones europeas. Por esas razones el nivel de exigencia es altísimo. Nuestras jornadas empiezan muy pronto y acaban muy tarde". La idea es clara: reclutar jugadores jóvenes, mostrarlos al mundo a través del primer equipo y después venderlos a clubes más importantes. "Pero eso es imposible si no competimos cada partido", matiza De la Barrera.

Tras arrancar la temporada con dos empates y dos derrotas, Rubén de la Barrera celebró ante el Astra su primer triunfo como entrenador del FC Viitorul. Ganar, tal y como reitera el propio entrenador español, es el primer paso de un proyecto que sueña con repartir canteranos por clubes de toda Europa: "Existen muy pocas cosas más atractivas que la que yo tengo entre manos. La idea es que, a medio plazo, estos chicos puedan competir en las primeras divisiones de Italia, España o Inglaterra. Tengo jugadores del 2002 o 2003 con unas ganas tremendas de triunfar". La ambición de Hagi requiere tiempo, pero los resultados no se han hecho esperar. Con tan solo 18 años, Louis Munteanu dejó dos millones de euros en las arcas del club tras su traspaso a la Fiorentina este mismo verano. Es el último nombre propio de una lista de salidas en la que también aparecen Ianis Hagi, hijo del propio Gica Hagi, Razvan Marin o Florinel Coman, fichados a golpe de talonario por Genk, Standard Lieja y Steaua Bucarest respectivamente. En total, el club ha ingresado unos 40 millones en ventas en la última década y Gabriel Iancu, Alexandru Matan o Virgil Ghita amenazan con seguir aumentando la cifra próximamente. 

Rubén de la Barrera y Antonio Caballero
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Rubén de la Barrera y Antonio CaballeroAntonio CaballeroTwitter

De la Barrera no es el único español en la disciplina del FC Viitorul. El técnico gallego cuenta en su 'staff' con los asistentes Fran Beltrán e Iván Peñaranda, el preparador físico Antonio Caballero y el analista Pere Romeu, mientras que el club incorporó para reforzar la plantilla a Víctor Fernández, Ángel Martínez, Josemi Castañeda y Jon Gaztañaga. En total, nueve profesionales llegados desde España para trabajar al amparo de Gica Hagi, cuyo prestigio no para de aumentar. "Buscar que el fútbol de Rumanía renazca y hacerlo con dinero de su bolsillo ha engrandado su leyenda", desvela Caballero. "Cuando te encuentras por primera vez con él infunde respeto. Es una de las personas más queridas, admiradas y respetadas de Rumanía y trabajar a su lado es una responsabilidad enorme", completa el preparador manchego.

Más de 300 jugadores forman parte de la cantera del FC Viitorul, que se hace cargo de todos sus gastos. El club comenzó a competir hace una década en Tercera y tres años después ya había alcanzado la élite del fútbol rumano. En 2017, los de Constanta ganaron su primer campeonato liguero y el pasado curso conquistaron la Copa y la Supercopa, lo que les permitió dar sus primeros pasos en las fases previas de Europa y Champions League. A nivel deportivo, sin embargo, "el objetivo es alcanzar el 'play-off' en liga y que esos partidos, ya sin la presión de eludir el descenso, sirvan de escaparate para los futbolistas", persiste Caballero, quien no titubea cuando se le pregunta si prefiere ganar un título o que uno de 'sus' jugadores sea fichado por un equipo de LaLiga o la Premier League: "Lo segundo, sin ninguna duda. A nivel personal también espero ayudar al equipo a conquistar títulos". Viitorul en rumano significa futuro. Y su futuro más inmediato está en manos de españoles.

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