RAYO VALLECANO I EL PERFIL

De lateral a lateral: Mario, el canterano que aprende de Iraola

Mario Hernández dio sus primeros pasos en la escuela del Atlético y la Franja se cruzó en su vida con el Juvenil C. Tras varias cesiones ha cumplido su sueño y ha debutado con el Rayo.

Mario Hernández, entrenando con el Rayo.
@RayoVallecano

De lateral a lateral. Iraola se estrenó en el banquillo del Rayo contra el Mallorca, pero ese domingo 13 de septiembre hubo también otro debut en Son Moix. El protagonizado por el canterano Mario Hernández Fernández (Madrid, 25 de enero de 1999). A este prometedor lateral derecho le dio la alternativa un histórico del Athletic en dicha demarcación. De ahí la importancia que cobran sus consejos, sus indicaciones... "Ese día el míster me dijo que fuera yo, que jugara como en pretemporada. Es una persona muy cercana. Me siento un privilegiado porque él jugó en mi posición y me puede ayudar más en algunas cosas", confiesa el defensa.

Sus primeras patadas al balón las dio en el madrileño barrio de Usera. Era cosa de familia. Casi todos sus tíos jugaban al fútbol, aunque ninguno pasó la barrera de la Segunda B y fue su padre quien le metió ese gusanillo de niño. Eso sí, "con tres o cuatro años no me gustaba mucho", ríe. Ya con cinco empezó en la escuela del Atlético y dio el salto a la cantera hasta los 16. Momento en que se cruzó en su vida la Franja y el Juvenil C de Galapero. Después, estuvo a las órdenes de Míchel, Cembranos... Hasta que, con apenas 19 años, tuvo que hacer la maleta y probar fortuna cedido en otros equipos.

Su primer destino fue el Recreativo (18-19). Allí se topó con un problema burocrático que le tuvo meses en el dique seco. "Cuando fiché estaba lesionado del tobillo y al recuperarme, ya a mediados de octubre, pregunté al técnico por qué no iba convocado. Ahí me enteré. El director deportivo me explicó que habían metido la ficha tarde y era como un fichaje de invierno. No podía jugar esos cuatro meses. Justo la primera vez que salía de casa. Fue una mala experiencia", recuerda, aunque aquello le hizo crecer como persona: "Vivir solo me ayudó a madurar. Con 19 años iba a la compra, cocinaba, hacía todas las tareas...".

Ese mismo curso, en el mercado invernal, puso rumbo a Melilla. "Esos meses allí ya estuve en un hotel", bromea. Esta vez la aventura fue muy positiva: "Tuve minutos, jugamos el playoff y nos eliminaron en semis". Y la compartió con el delantero Yacine Qasmi, con quien ha vuelto a coincidir este verano. "Cuando vi que fichó por el Rayo le di la enhorabuena, le dije que venía a un gran club y que iba a disfrutar mucho. Verle en pretemporada ha sido una alegría", explica Mario, que la pasada campaña (19-20) militó en el Sanse.

Mario, durante su debut en Mallorca.

Mario, durante su debut en Mallorca.

Así, con sus salidas, fue ganando experiencia. Así, llegó la oportunidad soñada. "Por la mañana sí pasé nervios, pero durante el partido te olvidas de todo. Los capitanes y todos los compañeros me arroparon y me hicieron sentir a gusto. Al terminar tenía muchos mensajes felicitándome. Es una alegría inmensa porque llevaba peleando por esto toda la vida", detalla, consciente de lo que todavía queda por delante: "Son varias pretemporadas las que llevo ya y tengo ganas de quedarme. Es el objetivo de todos los canteranos. Debutar fue una satisfacción y está bien, pero ahora lo que quiero es quedarme y lucharé para ello".

Mario Hernández mantiene intacta la ilusión de aquel niño que admiraba a Xavi Hernández y actuaba de mediocentro. Con el tiempo pasó a ser central y desembocó en el ala diestra, donde definitivamente le colocó Míchel. Ahora siente que la filosofía de Iraola "favorece a los de banda". "Lo que quiere el míster es que tengamos la pelota y ataquemos, no tenerla por tener. Y llegar a portería para marcar. Ser más verticales", apunta el defensa, mientras formula un deseo en voz alta: "Ascender a Primera con el Rayo". Y por supuesto, seguir en casa, aprendiendo bajo la tutela de Iraola.