REAL SOCIEDAD

La nueva encrucijada de Rulli

Un año después de su polémica cesión al Montpellier, el portero argentino debe buscar de nuevo destino lejos de la Real por mala relación con Olabe.

Geronimo Rulli.
PASCAL GUYOT AFP

Gero Rulli vive este verano un extraño dejavú. Un año después de su polémica salida de la Real Sociedad para jugar cedido en el Montpellier, el portero argentino se encuentra en el mismo lugar y en la misma situación: sin sitio en el club txuri-urdin. Se trata, por tanto, de una nueva encrucijada para el meta platense.

La renovación inminente de Miguel Ángel Moyá por una temporada (está apalabrada a falta de pequeños detalles) deja de nuevo a Gero Rulli en una situación delicada respecto a su futuro. Con contrato en la Real hasta 2022, no cuenta para nada para la dirección deportiva, que ha tomado la decisión de continuar con el mismo trío de porteros en el primer equipo: Alex Remiro, que es su gran apuesta; Miguel Ángel Moyá, de quien valoran su profesionalidad y experiencia otro curso más; y Andoni Zubiaurre, que volverá a hacer la veces de tercer portero.

El portero argentino lleva en San Sebastián desde que se diera por terminada la temporada en la Ligue 1 por culpa de la crisis sanitaria del coronavirus. Desde ese momento, Rulli se ejercita en solitario para estar preparado de cara a la nueva temporada, consciente de que no jugará en la Real, a pesar de tener contrato en vigor con los donostiarras. Su situación es similar a la del pasado verano, un problema para la Real, que no puede tener a tres porteros del más alto nivel en el primer equipo, y tiene que buscar una solución, de nuevo dando salida a Rulli.

Hace un año su marcha cedido al Montpellier francés estuvo precedida de un duro cruce de palabras entre el meta platense y Roberto Olabe, porque se iba casi obligado a un destino que no era el que más le seducía. Quería seguir en la Real, o en su defecto jugar en un equipo español o estuviera en competición europea, y se tenía que ir a un equipo de segunda fila de la liga francesa. Aceptó enfadado. Pero la experiencia fue satisfactoria, porque ha regresado convertido en el mejor portero de la Ligue 1, cuajando un gran año a nivel personal. Eso debería ayudarle a que le abrieran puertas interesantes de cara al futuro, pero el mercado está muy parado por culpa de la pandemia global que inunda de incertidumbre todos los ámbitos de nuestra vida, incluido el fútbol. Y ni la Real, ni el propio futbolista, han recibido, de momento, una propuesta interesante. Rulli está citado el 14 de agosto para el inicio de la pretemporada en Zubieta, pero su intención es la de salir, porque ya hace un año avisó que no jugaría en la Real mientras estuviera Olabe. Y la Real le busca una salida, a diferencia del pasado, este verano preferentemente como traspasado, con intención de recuperar algo de la inversión que ha venido haciendo en los últimos años en su caso, aunque este año esa opción parece realmente complicada. El argentino apura sus vacaciones, en las que se le ha visto junto a Willian José, esperando noticias de su nueva agencia de representación, Stellar Group, y su nuevo representante, Kristian Bereit; después de muchos años trabajando con Facundo Fraga y Luciano Galleti. Es la nueva encrucijada de Gero Rulli.