REAL MADRID

Un Madrid perfecto

Las seis claves del (casi) campeón, que desde que regresó del confinamiento ha ganado nueve de nueve partidos, marcado 17 goles y encajado sólo tres.

"Estoy seguro, el Madrid no va a ganarlo todo”. Tras empatar en casa del Sevilla y dejarse dos puntos en la pugna por LaLiga, Quique Setién apeló a la falibilidad del eterno rival para autoconvencerse de que el Barcelona aún tenía algo que decir. También ahí la realidad le ha dado la espalda a los culés y ha sonreído al Madrid, cuyo registro desde que volvió el fútbol, tras el parón por la crisis del coronavirus, es perfecto: nueve partidos, nueve victorias, 17 goles a favor y tres en contra. Una trayectoria que deja la Liga 34 de los blancos a tiro: basta sumar dos puntos, ya sea con una victoria o con dos empates en las dos jornadas que restan, ante Villarreal y Leganés. Con el recuerdo lejano de históricas pifias (Tenerife, dos veces), el Madrid intentará cerrar la faena mañana en el Di Stéfano contra el Submarino Amarillo, tirando de las armas que le han convertido en un equipo redondo.

Dominio discreto

Se está extendiendo en las últimas semanas un debate: el Madrid gana, pero no convence. Un argumento que se ha viralizado a raíz de los tres triunfos seguidos por la mínima (Espanyol, Getafe y Athletic) y de las actuaciones del VAR, decisivas en varios momentos. Los números, sin embargo, dibujan una realidad bien diferente: el Madrid ha promediado tras el confinamiento 1,9 goles a favor, sólo 0,3 en contra, 15,9 disparos entre palos (ante el Alavés fueron 24; contra el Valencia, 21), sólo 3,4 tiros a puerta en contra y una posesión media del 60,7% (la ganó en ocho de los nueve duelos; sólo la Real Sociedad se la arrebató, 52-48). Cierto que, a falta de inspiración, el Madrid ha tirado de pragmatismo, pero de ahí a encadenar nueve victorias sin merecerlo dista un abismo.

La pizarra de Zizou y el fondo de armario

Con la acumulación de partidos, las rotaciones pasaron de optativas a obligatorias y Zidane tuvo que cuadrar los distintos efectivos dentro de su librillo táctico. El francés, con el 4-3-3 como base, ha deformado su idea en varias ocasiones para acomodar a los hombres necesarios o a quienes pidiesen paso con su rendimiento. Así, ante el Valencia arrancó con un 4-4-2 con Hazard y Benzema en punta; contra el Mallorca hizo una apuesta ultraofensiva, con un 4-2-3-1 que reunía en ataque a Bale, Hazard, Vinicius y Benzema; y en Granada volvió a recurrir a los cinco centrocampistas con los que ganó la Supercopa de España en Arabia Saudí (Casemiro, Kroos, Modric, Valverde e Isco), dispuestos en una especie de árbol (4-3-2-1, sistema que aprendió bien de Carlo Ancelotti). No han sido extraños los retoques en medio de los partidos, pero Zidane ha demostrado en estos nueve triunfos su flexibilidad táctica, así como la profundidad de su plantilla. Más allá del once, han tenido peso nombres como Vinicius, Rodrygo, Asensio, Militao...

El gol es de todos

Con el tanto de Mendy al Granada, ya son 21 los jugadores blancos que han visto puerta esta Liga (un récord histórico en el torneo español); entre los jugadores de campo, sólo Militao, Brahim y Odriozola (cedido en enero al Bayern) no anotaron en el torneo doméstico. Benzema lidera con 19 dianas, seguido de Ramos con 10, y más adelante aparece una línea medular que ha participado especialmente en tareas ofensivas: cuatro goles de Kroos y Casemiro, tres de Modric, dos de Valverde y uno para Isco y James. Son 15 goles en Liga para los centrocampistas; el curso pasado fueron 12 al terminar el campeonato. Modric merece comentario aparte: a sus casi 35 años, esta parecía la temporada en la que iba a dar el definitivo paso atrás, pero si lo ha hecho ha sido para ganar impulso. El croata es el octavo futbolista más utilizado por Zidane en Liga, con 103 minutos más que un Fede Valverde al que saca casi década y media. Y ha acompañado sus tres goles con siete asistencias.

El muro blanco

Se fue Cristiano, llevándose consigo a Turín los 450 goles que anotó de blanco a lo largo de nueve temporadas (50 de media por curso), y Zidane decidió que, si no podía marcarlos, iba a no encajarlos. Un ejercicio de matemáticas básicas que, al principio, dio fallos: el Madrid recibió seis goles en las cuatro primeras jornadas de Liga. Courtois, que escuchó algunos pitos en el Bernabéu (la sombra de Keylor, con sus tres Champions, era alargada), se serenó y llegaron los resultados: sólo 22 goles en contra y el belga, con un promedio de 0,58 tantos encajados por partido (19 en 33 duelos), camina firme hacia su tercer Trofeo Zamora. Hasta 18 veces ha dejado el Madrid a cero a sus rivales.

Ramos, un líder detrás y delante

El apelativo de máximo goleador blanco tras el confinamiento es compartido: Benzema y Ramos han anotado cinco dianas cada uno. Merecen mención especial las del central, que no sólo se ha distinguido por la solvencia que está mostrando atrás, en compañía de un también segurísimo Varane, sino también en ataque. Tres llegaron de penalti, una suerte en la que el de Camas es todo un especialista: lleva 20 seguidos sin fallar, 22 contando las tandas de desempate; otro, ante el Eibar, apareciendo en posiciones de nueve, lo que nunca le ha disgustado; y otro más de excelsa falta directa frente al Mallorca, con uno de los golpeos más limpios y estéticos que nos dejará este campeonato. Y eso que se perdió la visita del Alavés al estadio Alfredo Di Stéfano por acumulación de amarillas…

Benzema: goles y magia

El otro principal artífice de la racha blanca tras el confinamiento es un Benzema que ha hecho cinco goles. No logra apartar del todo esa tendencia a tener rachas de sequía (acumuló cuatro partidos sin anotar entre el final de junio y el principio de julio), pero lo compensa con generosidad: ante el Alavés asistió a Asensio y en Cornellà se inventó el pase de gol de la Liga 2019-20, con un 'taconazo-caño' que dejó solo a Casemiro ante Diego López y que valió tres puntos. Lleva 19 tantos en LaLiga y juega en su contra que Ramos absorbe la inmensa mayoría de los penaltis a favor del Madrid; si fuesen para Karim, Messi quizás no lideraría la tabla de goleadores (22).